jueves, 31 de marzo de 2016

AMAR AL PERÚ



Somos 31 millones (en un planeta de mas de 7 mil millones de homínidos). Somos uno de los 12 países de América del Sur (entre los 194 que conforman los estados del mundo). Somos del Perú. Nos reconocemos, y nos reconocen, peruanos.
El Perú es nuestro destino, nuestro problema y también, que duda cabe, nuestra mas grata posibilidad. Nadie nos regalará el destino que merecemos. De igual modo que son nuestras las dichas y desdichas que celebramos y padecimos.
Este 2016, igual que cada cinco años, un hombre dedicado a comparecer ante sus lectores, ha traspuesto el umbral de su biblioteca para recorrer calles y plazas en busca de electores. Uno muy distinto y distante a casi una veintena de aspirantes a alcanzar el mandato popular para gobernar el Perú.
Pero en verdad mas que una búsqueda su peregrinaje ha devenido en  un encuentro  con el Perú moderno y milenario. En un dialogo, fecundo e intenso, con el Perú dulce y cruel de JM Arguedas y el Perú de metal y melancolía de Garcia Lorca.      
Y puesto que el Perú, del mismo modo que cualquier país, es ante todo su gente. libre de libros (de libros que harán mujeres y hombres mas libres) el Perú ha reparado en un hombre (un hombre apasionado, franco y valiente) que sin hacer nada mas que hablar ha venido para proclamar un sueño que podemos  soñar con los ojos despiertos.
Un hombre de letras, un periodista y ensayista, para quien los libros al mismo tiempo que una fuente ha sido un camino. Un camino,  el único, como lo entendía  Cesare Pavesse -el lucido y trágico poeta italiano- que nos permite, en tanto homínidos inconformes y conscientes, estar mas próximos de nuestros prójimos. Es decir, de nosotros mismos.