![]() |
Vallejo y Haya, sentados en ambas filas. |
Al morir Ruben Dario -según contaba VR Haya de la Torre- un grupo de
intelectuales en Trujillo (entre los que se encontraba un joven llamado
César Vallejo), le rindió homenaje al poeta nicaragüense.
Todo transcurrió conforme a lo previsto hasta que alguien, con la efusión de los tragos, reparó en Vallejo y lo nombró sucesor del homenajeado.
"Pichón de cóndor", lo llamó. Al escucharlo, contaba Haya, Vallejo lloró. No era para menos: Vallejo sabia que seria Vallejo.
No menos evidente es la certeza que trasunta esta amena, franca y reveladora conversación entre dos amigos que ni falta hace nombrar.
Todo transcurrió conforme a lo previsto hasta que alguien, con la efusión de los tragos, reparó en Vallejo y lo nombró sucesor del homenajeado.
"Pichón de cóndor", lo llamó. Al escucharlo, contaba Haya, Vallejo lloró. No era para menos: Vallejo sabia que seria Vallejo.
No menos evidente es la certeza que trasunta esta amena, franca y reveladora conversación entre dos amigos que ni falta hace nombrar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario