sábado, 30 de mayo de 2026

IMAGEN DE UNA ÉPOCA



Cuando la provincia más antigua del departamento de Lima, contaba con una escuela y un colegio secundario; dos trochas carrozables (de ingreso y salida); mientras se alumbraba por horas con un viejo motor petrolero.

Igualmente, cuando también las únicas construcciones de fierro, cemento y ladrillo eran el local del centro cívico y del mercado de abastos. Mientras las casas con ecológicos techos con ichu, algunos, todavía se mantenían en pié. 

Mientras las comunicaciones se hacían por telegrafo y correo (hasta que apareció la primera radio de conversación alternada/directa).

Era el Cajatambo remoto y entrañable de grabadoras a pilas y máquinas fotográficas.

Un pueblo al que regresaban sus hijas y sus hijos premunidos por la fascinación de volver a un espacio imprescindible, pero a la vez inexorablemente ocasional.

 

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