sábado, 1 de diciembre de 2012

LA LICUADORA

  Un Marido Celoso:

- Vieja ¿ Dónde estas???
- En la casa amor!!!
- ¿Segura????
- SI !!!!
- A ver enciende la licuadora!!! RRRREEEE!!!!
- Ok! Viejita adiós.


Al otro día. ....
- Vieja ¿ Dónde estas???
- En la casa amor!!!

- ¿Segura??? Enciende la licuadora!!! RRRREEEE!!!..
Ok adiós... 


Al otro día el marido decide regresar a casa sin avisar.
- Hijo ¿Y tú mamá?
- No sé papá, salió y se llevó la licuadora!...

viernes, 30 de noviembre de 2012

YARHUIDA





            Vuela  poesía
            Vuela si quieres volar
                     H. Pérez

El viento desesperado
Mece las espigas

Sentado en la sala grande
Espero no sé qué palabras

Hoy es día de cosecha y
Nada es real si no se dice





martes, 13 de noviembre de 2012

ENTRE ASNOS Y DURAZNOS



Fuimos vecinos desde que tengo memoria. Entre casas de paredes de piedra e ichu construyeron la primera casa de adobe  y calamina en Lascamayo. Bajo esas paredes y ese techo, Griselda y Víctor, concibieron y criaron diez hijos (seis mujeres y cuatro hombres). Mi madre  bromeaba recordando que “La Cana”, su mejor vaca, y su vecina, coincidían, a veces, en el aumento.
Con todo un día abandonaron el predio. Se fueron del mismo modo que un día aparecieron. La casa de adobe y calamina quedó mustia y solitaria. Rodeados de hijas e hijos Víctor y Griselda se mudaron para Jalcán,  el caserío más cercano a Ambar. A partir de entonces los Gonzales Ramírez pasaron a ser visitantes.
Hasta que un día apareció Luis, el hijo mayor, junto con Nelly y se repitió la historia. Tanto que cuando nacieron las primeras hijas de Nelly y Luis mi madre los asistió, y así pasó de ser vecina a ser madrina y comadre. Por lo demás, los hijos menores, en especial Avelina, Dacio y Eleazar, en épocas en que la carretera era todavía una vaga esperanza, nunca se resignaron a solo ver pasar a mi madre. Diligentes y alborozados al verla aparecer la conducían a su nueva casa y descargaban a los asnos.
Por eso cuando Avelina, después de ser madre de una hija y dos hijos, pasó de Jalcán a vivir en Huacho, mi madre fue su amiga y su otra madre. Celebraba sus logros y deploraba sus frustraciones. La escuchaba y hasta la reñía, pero ante todo, reía con ella. (Y así se despidieron, abrazadas y riendo).
Por todo eso, cuando el sábado 10 de noviembre de 2012, el marido de la última hija de Griselda y Víctor, mientras caminábamos  por la carretera, me dijo: “Pasaremos pues a la casa don César: hoy es el cumpleaños de mi suegra”, de golpe se me vinieron los recuerdos y ante todo el afecto que sentía mi madre por la santa. Por eso aunque ese día, por ser también cumpleaños de la ciudad, en Huacho me esperaban Guillermo, el presidente del Rotary Club y también David, el más promocionado concertista de Cajatambo (de paso por Huacho), no lo dude y descendí por la sinuosa senda que conduce hasta el río para trepar a una canastilla de palo y a través de un cable cruzar hasta la otra orilla.
Al ingresar a la cocina mi presencia, como lo supuse, causa sorpresa. Y al abrazar a doña Griselda es imposible no creer que más que yo mismo quien la saluda sea también mi madre. Sentados alrededor de una mesa surtida por suaves y fragantes choclos, papas arenosas y queso fresco me parece increíble estar allí mientras, al otro lado del río, el ómnibus que debí tomar se va llevándose mi carga de viaje.
Siempre quise llegar al Lúcumo, el predio de Griselda y Víctor que, a pesar de su nombre, luce poblado de plantaciones de duraznos. Los mentados duraznos que desplazaron la preferencia ganadera de los ambarinos por la fruticultura. Se estima que ya van por 300 mil plantas en todo el distrito. Víctor me dice además que el costo de cultivo por hectárea es de 9 mil nuevos soles y el ingreso promedio de 30 mil. Cuesta, pero se gana, concluye, risueño y resignado.

Y también yo, más resignado que risueño, de visitante pasé a ser cómplice matarife, cuando, por porfía y ruego de Avelina, debí asir medía docena de gordos conejos sacrificados por Juan, el yerno, para que la gordita Avelina los convirtiera en suculento festín.
 
A la hora del almuerzo llegaron las nubes y con ella la lluvia. Y también Angélica, la hija mayor. La profesora, la única en el valle, que ha pasado casi todo su tiempo de servicio en las escuelas del distrito de Ambar. Y así entre comer y conversar se fue la tarde y también la lluvia. Hasta que por fin, con la última luz del día, el ómnibus de subida se detuvo en el recodo en donde empieza la senda de ingreso y apareció Luis. Gordo y feliz descendió por la senda y cruzó el río.

Al llegar la noche, Dacio y Hernán, desafiaron la oscuridad para traer las cervezas y los cartavios.  Cuando volvieron comenzó la fiesta. Bailamos y bebimos hasta el amanecer. Y así sobre el piso de tierra de la habitación en donde zapateamos los huaynos de Mario Mendoza a través de un pequeño aparato reproductor de imágenes y sonido pase una de las noches más conmovedoras y memorables de mi vida.
Entre bailes y brindis, Jeca, de pronto me confía una sentida evocación: el recuerdo de su tía Nashe. El tormento que le produce no haber podido hacer lo necesario, prácticamente imposible dadas las circunstancias, para que la traición de sus propios familiares no condujera a la muerte una noche de 1989 a Narcisa Gonzales Cánis, la hermana menor de su padre. “Tía, vámonos, mira allí están los terroristas”, le decía, dice. “Pero hija, a mí que me van a hacer, si yo no he hecho nada”. Incapaces de capturar a su marido la sacaron de la cama que compartía con mi madre y al día siguiente le dispararon por la espalda en la plaza de Ambar.

Cuando todos dormían me despedí del único sobreviviente de la travesía, Víctor, le agradecí las atenciones y me fuí. Decidido caminé hasta el río, trepé a la canastilla y jale la soga. Jale duro para atravesar los quince metros que separa una banda de otra. Al llegar a la otra orilla victorioso alce el brazo. Al verme Víctor hizo lo mismo. Entonces comencé a caminar feliz, pues caminar es para mí eso: una íntima y cotidiana felicidad. Solo que esta vez era diferente: parecía una película. Y lo era: la película de mi vida.

sábado, 20 de octubre de 2012

PUMATAQUÍN

Domingo 2 de setiembre de 2012: “Ándate por toda la sequia. Vas a llegar  derechito” “¿Sin salir de la sequia?” “Sin salir, por los eucaliptos”. Antes de emprender la cuesta esperé que fuera mediodía para llamar a la radio -era la hora de mi programa, “Cajatambo, canto y memoria”-  para saludar a don Esteban que ese día, allá arriba, en Pumataquín, cumplía años en la mitad del cerro donde pastan sus ganados y fecundan sus parcelas.

Portando un maletín donde, además de mis prendas, llevo una botella de macerado de melocotón en compañía de un comprador  de burros inicio la travesía. “Hoy es santo de un amigo. Voy a visitarlo”, le digo. El borriquero al enterarse que conozco su tierra me cuenta que aunque casado también él tiene una flaca en Huánuco. Al llegar a casa de Arturo Navidad, luego de recibir sus precisas indicaciones, nos despedimos.

A partir de entonces bordeando la sequía, a la sombra de los eucaliptos,  avanzo hacia el abismo. Me intimida no poder avanzar o perderme; no obstante, solo encuentro apacibles parcelas, bastante pendientes, eso sí. Al llegar a las proximidades de  la toma, sequia y camino se bifurcan. Extraviado por un instante vuelvo sobre mis pasos y, por fin, encuentro el paso apropiado. Salto una pirca y ya de pronto estoy cruzando un pequeño río que desciende de las alturas. El sol reverbera con absoluta plenitud. Complacido y victorioso refresco mis manos y mi cara.

Apenas al hollar la otra banda, al sentir que aquel era su territorio, comencé a pensar en ella. Pues cada paso que daba era como tenerla entre mis brazos. Alentado por aquel feliz desasosiego, a pesar de mis 85 kilos, subí la cuesta sin fatigarme y apenas detenerme más que para descansar a contemplar la belleza del panorama. Aunque solo, me sentía abrumado y feliz.

Al llegar a quien primero encuentro precisamente es al dueño del santo. Al verme el viejo puma de Pumataquín se sorprende y mientras refriega la vajilla bromea: “Que te parece, el día de mi santo me han mandado lavar los platos” “No hay problema si es para ser mejor atendido”.

Al caer la tarde, bajo un cielo hermosamente azul, al lado del cerrito de tierra que cubre la pachamanca, rodeado de cerros enormes y distantes, leve como la nube que trae el viento  llega a mi lado y busca mis labios. Se que me ama, aunque no lo dice y le cuesta aceptarlo. Al verla compruebo el hermoso regalo que me hice a mi mismo al venir.

Al descubrirse la pachamanca don Esteban insiste en que me fotografíe devorando la presa más grande y visible. Entre risas el flash resplandece y perenniza el instante. Por su parte, el macerado, surte afecto y efecto: “Esta bueno. Se siente el melocotón”. No menos evidente también resulta lo que siente mi corazón.

Al llegar la noche comienzan los brindis. Chacchamos, fumamos y bebimos hasta el amanecer. Y de su boca, a la luz de la luna  -mientras los hermanos conversan-, en la quietud cómplice del patio, rauda y sigilosa, llega también, no menos deslumbrante que el fulgor lunar, el ímpetu desolador de las palabras más conmovedoras y más  desesperadas que jamás podría olvidar.

Al día siguiente, a medía mañana, salí a divisar desde la colina. Al contemplar Ambar, tras los binoculares, mis ojos se nublaron de inmediato. Comprendí entonces cuanto la quería. No me equivoqué: antes de ir a su cama se las ingenio para llegar a la mía y regalarme un raudo beso de despedida.

Me dormí y me desperté pensando en ella. Y también pensando en ella caminé feliz los 10 km que separan Pumataquín de Ambar. Feliz de saber -sin saberlo- lo que una semana después me diria: “Solo se que te amo. Te amo, te amo y soy feliz. Inmensamente feliz. No te tengo en mis brazos pero estas en mi corazón, latiendo minuto a minuto, segundo a segundo, y eso me basta”.    

AUKILÁ


Nació antes que comenzara la Primera Guerra Mundial. Nació antes de la Revolución Rusa. Nació antes de la Guerra Civil Española. Nació, en fin,  en  un barrio de la provincia de Cajatambo, el año en que - entre otras cosas- se hundió el Titanic.




Digna Balboa Cárdenas vino al mundo en el poblado comunero de Astobamba, provincia de Cajatambo, el 6 de agosto de 1912. Su primera lengua fue el quechua. Casada a los 18 años con Augusto Villanueva Marín fue madre de dos hijas y un hijo. También fue hermana de ocho hermanos y prima de ocho primos. Y a todos sobrevivió.


Astobamba
Madre de mi madre, es mi abuela desde que cumplió los 50 años. Corajuda, tenaz, implacable; su más grave carencia tal vez solo fuera ignorar que las caricias sirven y que las palabras acarician.

Al llegar a los ochenta mi hermana le dijo un día: “César dice que cuando seas viejita yo te voy a bañar”. Enfureció de solo oírlo. A pesar de su ira, desde los 97 le encanta que mi hermana la bañe. “Ella me cría”, proclama incluso sin remilgos.
Huacho

Por mi parte, debo a ella, a mi abuela que nunca fue a la escuela, la adquisición de mis primeros libros. Y también mi primera cuenta bancaria para comprarlos. De manera que no exagero si afirmo que en verdad estas palabras, igual que la raíz a la tierra o la  lluvia a las nubes, no menos que a mi mismo, le pertenecen.


ÉXITOS y EX HITOS


“Los Reyes del Mambo” no es, aunque su título lo sugiera, un libro sobre música sino una compilación de entrevistas realizadas por la periodista Mavila Huertas. Diez entrevistas con diez peruanos famosos y prestigiosos. Diez hombres (y ninguna mujer) que en el Perú encarnan el éxito. Y aunque las palabras de esta decena de exitosos peruanos no garanticen necesariamente el éxito ni la calidad del libro, su lectura acaso justifique esta sumaria y arbitraria miscelánea de su contenido:


 “El instinto llega cuando comienzas a desarrollar tu arte. La interpretación, por ejemplo, tiene mucho que no es técnica pura, sino capacidad de expresión. La interpretación es algo que te pertenece solo a ti. Se apoya en la técnica porque es su instrumento. Pero la expresión en si misma es puro instinto. Es ese non so que, como lo llaman los italianos.

-El je ne sais quoi, según los franceses…

-Así es. La técnica se aprende; lo otro no.”

JUAN DIEGO FLORES (Tenor)


 “-¿El logro más importante de su vida es…?

- Haber sido presidente del Perú

Nunca me ha gustado tener jefe, lo digo con sinceridad, desde que lustraba zapatos.

Ahora tengo el corazón ensanchado y el pecho crecido, porque soy un indio gitano que trota por el mundo y que recibe invitaciones de gente importante para dictar conferencias. Acabo de llegar de Qatar y mañana me voy a Canadá”

ALEJANDRO TOLEDO MANRIQUE (Economista)


 “ El éxito es un proceso, es la suma de diversas metas logradas a lo largo de la vida”

DIONISIO ROMERO PAOLETTI (Administrador)


 “-Ingresé al Banco Mundial a los veintiún años. Fui el profesional más joven que ha contratado la institución en su historia, hasta ahora.

Sin embargo, de lo que me siento más contento es de haber participado durante el gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006) en el proceso de crecimiento con estabilidad. Porque cuando el llega a la presidencia, el Perú salía de una convulsión y el crecimiento no era estable. Faltaba una visión del país a largo plazo, y eso es a lo que nos abocamos. Después de muchas batallas en el Congreso, incluso al interior del propio Gobierno, siento que conseguimos crear un ambiente de confianza.

- Recuerdo que mientras vivíamos en Chosica, una vez mi madre me llevó a mi hermano y a mí a comprar carne a un matadero. Fue terrible observar lo que allí pasaba desde la ventanilla del auto. Nos causo un profundo disgusto ver como mataban a los animales, tanto que no comimos carne en años”.

PEDRO PABLO KUCZYNSKI (Economista)


 “- ¿Qué es el éxito según Gastón Acurio?

-El éxito es pertenecer a un país prospero ¿no? En consecuencia, como eso todavía no sucede -aunque yo estoy trabajando para que ocurra- debo decir que todavía no conozco el éxito.

- En la cocina -como en todo- existe eso que llamamos el don. Buenos cocineros hay muchos. Profesionales, responsables, trabajadores, pero solo algunos tienen buena mano o buena sazón. Así le decimos en el Perú a esa sensibilidad especial que te indica en qué momento debe ingresar tal o cual ingrediente. O lo tienes o no.

- Mis ídolos están en las calles. Puede ser una señora que está en la misma esquina desde hace treinta años y que no renuncia a la calidad de su anticucho.

- ¿Cómo es Gastón en tres palabras?

- Desordenado, tragón y apasionado”.

GASTÓN ACURIO (Chef y empresario)


 “-El peruano promedio tiene largamente más cualidades que defectos, y eso se comprueba actualmente con el surgimiento de una nueva y pujante clase medía, cuya mejor levadura son su esfuerzo y cualidades personales. Si hay algo que nos falta, creo que eso es respetar las reglas de convivencia. Nos resulta muy fácil atropellar los derechos de los demás. Por lo mismo, nos falta introducir en la enseñanza, en el hogar y en la escuela los principios de convivencia en comunidad. Como se ha dicho muchas veces, de las aulas debe salir no solo gente con conocimientos sino también ciudadanos”

MANUEL DELGADO PARKER (Fundador del grupo RPP)

 “-Como representante de la Fifa, yo había atendido un pedido del técnico de la selección mexicana, el Chucho Ramírez, para dictar una charla de quince minutos a sus muchachos. Y pensaba `Me friega con j no hacerlo con los míos`. Además, no fueron quince minutos sino cuarenta y cinco, ¡pero tú vieras el entusiasmo de los chicos! Me decían: ` Profe, ¿y qué se siente hacer un gol en una copa del mundo?´ Todos escuchaban con atención. Cuando terminé les pregunté: ‘¿Quién va ganar esta copa?‘ `¡Nosotros -respondieron- y se la vamos a dedicar!’ ¡ Y los mexicanos ganaron la copa del mundo del torneo Sub-17!

-¡No lo puedo creer!

-Después de la final formaron un círculo y se pusieron a gritar ‘¡Nene, Nene, Nene!’ Fue muy emocionante.

-¿Cuál ha sido la experiencia más inolvidable que ha vivido como futbolista?

-Mi primera copa del mundo, la de México 70”.

TEÓFILO CUBILLAS ARIZAGA (Futbolista)


 “-Tanto hemos criticado el materialismo marxista, que es un materialismo de tipo político y económico… Bueno, pues, yo creo que este materialismo liberal que reduce todo al éxito económico es tan pernicioso como el otro.

-En una ocasión me tocó entregarle a Néstor Cerpa una carta de sus hijos, y vi que se quebró. Estaba desconcertado y emocionado. Luego, pese a una discusión muy dura que habíamos tenido por otro motivo, al cabo de dos, tres días me preguntó si ya podría enviar la carta de respuesta”

JUAN LUIS CIPRIANI (Arzobispo de Lima)


 “-Cuando escribí El otro sendero, el planteamiento que yo tenía desde el principio era que aquí había un grupo terrorista que nos tenía psicológicamente de rodillas. En el libro se señalaba que muchas de las personas a las que se estaba dirigiendo Sendero Luminoso eran familias, individuos y grupos fundamentalmente empresariales, que estaban creando un país feo pero pujante. Esto era una afrenta directa a Sendero Luminoso. Pero cuando todo estaba listo para mandar el libro a la imprenta, sentí miedo”

HERNANDO DE SOTO (Economista)


 “-Alguna vez me dijiste que un periodista debería, además de revisar todos los diarios y revistas, dedicar por lo menos dos horas a la lectura. ¿Logras hacerlo hasta el día de hoy?


-Sí. A veces más, felizmente, hasta tres, cuatro, cinco horas de lectura. Puede ser una actividad muy noctambula, como también matutina o vespertina o lo que fuese.

-La vieja frase de Luis Alberto Sánchez: ‘Quien polemiza con nadie se vuelve ninguno’

-Dame un hipócrita y yo veré a un peruano”

CÉSAR HILDEBRANDT TREVIÑO (Periodista autodidacta)

LA CHICA DEL BARRIO

Víctima y victimario
Ruth Thalía Sayas (1993-2012) es una muchacha que, literalmente, ha muerto por su boca. Pues para el mototaxista (que fuera su enamorado) dos motivos fueron determinantes para convertirse en asesino: la ambición por el dinero que cobró la muchacha y el costo infamante de la manera en que lo ganó.


El detonante fue uno de aquellos episódicos programas de televisión que medra con la estupidez y lucra con la vulgaridad. De manera que Ruth Thalía más que decir la verdad debió sacrificarla para causar el efecto más rentable (en audiencia y en dinero a cobrar). Sorteó airosa la solemnidad cantinflesca de las preguntas que le hizo el inescrupuloso conductor y ganó.

García Márquez, el magnifico Gabo -cuya venerable existencia declina entre el misterio y la admiración- decía que a todos nos corresponde tres clases de vida: una vida pública, una vida privada y una vida secreta.

Ver y escuchar evacuar la más intima de sus miserias es un espectáculo que siempre persuade y resulta rentable. A ese diseño pertenece “La hora de la verdad”: ser un programa que capture la avidez colectiva y el interés de las empresas auspiciadoras. Pues si se trata de entretenerse la única opción no es solo la televisión. Pero si se trata de optar por la televisión acaso ningún espectáculo mejor que ver a una chica de barrio cualquiera -ansiosa por dejar de serlo- desnudar más que su cuerpo su propia vida.

Ruth Thalía (cuyo nombre mismo denota un reflejo mediático) fue, decidida a ganar, a hablar de su vida sin remilgos. Quiso ganar y ganó. Ingreso a un set sin imaginar que entraba a su cadalso. Y peor aun: murió ejecutada por las mismas manos cuyas caricias disfrutó. Pues él, el muchacho del que valió, más que nadie contribuyó con la exquisita mierda que el público degusto a través de sus bellos labios.