sábado, 8 de marzo de 2014

NUESTRA / OTRA / MITAD


 8 de Marzo

Lo único que con certeza quedó del Paraíso en este mundo son ustedes: las warmis. Mujeres por cuyos surquitos maravillosos morimos, vivimos y nacemos. Feliz día.

viernes, 7 de marzo de 2014

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Mi madre (antes  de serlo)

El 7.3.2011, víspera del Día Internacional de la Mujer, perdí a la mujer más querida de mi existencia: mi madre.
Aquel día, superando el efecto sedante de los medicamentos paliativos, se rompió la calma. A eso de las seis de la mañana, después de darle un beso y saludarla, le pregunté cómo había amanecido. No con palabras sino con una tierna mirada me respondió. Una mirada de madre mortificada por el dolor que la agobiaba, pero sobre todo, por el dolor que sin querer, por única vez en su existencia, habría de inferir a quienes más la querían.
Unos gritos repentinos anunciaron que el cáncer estaba allí para llevársela a pesar de todos los medicamentos y todo el cariño que pudiéramos prodigarle.
Valiente y generosa, tuvo el temple de siempre para decirnos todavía: "Ahora sí, prepárense".
Enseguida pidió echarse en la cama de su mamá (en la misma cama en que esta noche, a sus 101 años 7 meses aun reposa la madre de mi madre). Me conmovió la forma en que se tendió: de costado y contrayendo las piernas como una ñinita. Era su despedida.
Por mi parte, mientras esperábamos ver llegar la ambulancia, me arrodillé al pié de la cama y alcance a decirle cogiendo y besando su mano: "Ha sido el más hermoso privilegio de la vida ser tu hijo".
Por la tarde, trinchada por agujas y adherida a sensores que sugerían la vana esperanza de salvarla, una auxiliar técnica lloraba mientras la cuidaba. Y otra vez me sentí, a la vez que conmovido, orgulloso de tener la madre que tenía. Una mujer que sin proponerselo
inspiraba siempre respeto y ternura.
El médico nos dijo que el evento (es decir: su muerte) habría de producirse en la noche.
Cuando ese momento ocurrió nos llamaron. Una enfermera (cómo si supiera lo que nadie sabe todavía) nos dijo: "Hablénle. Ella los escucha todavía"
Entonces, le dije: "Madre, mamita querida, por tí tengo esta voz y por eso a través de mi voz seguirás hablando, y a través de mis ojos seguirás mirando, y a través de mis pies seguirás andando. Tu no te vas, porque seguirás viviendo a través de nosotros".
No chillé ni grité, solo le dije aquellas palabras que me entristece recordar. Luego besé sus aun tibios pies y abandoné la sala. Eran las 9:40 de la noche.
Perdió la vida, igual que todos, pero, como pocos, jamás el humor. Ni el amor.
Al día siguiente, en el Día Internacional de la Mujer, la velamos y así descubrimos que más que a nuestra madre despedíamos a una mujer cuya verdadera magnitud de serlo desconocíamos.
Por eso mismo, este Día Internacional de Mujer, quiero saludar, al evocar su memoria, a todas las mujeres que premian con su afecto y amistad mi existencia. Y también a quienes sin conocerme, por solo leer estas palabras o escucharlas, se sientan congratuladas.

miércoles, 26 de febrero de 2014

INTERNADOS / INTERNOS


Enfermos. Reos. Tan solo los distinguen los destinos. Igual que al cementerio, al hospital y lo mismo a la cárcel, se llega con todo para perderlo todo. Despojo fisiológico, cuerpo cautivo. Nada más. Nada menos.
Todo lo que fuimos se va. Nos abandona. Desaparece. Se extingue. Ser para no ser lo que se es. Morir en vida para vivir. Y morir. 

viernes, 14 de febrero de 2014

EN EL DÍA DE LA AMISTAD Y DEL AMOR

Ambar
Llegué en brazos de mi madre a Ambar un día y aunque no nací allí, soy acaso mas ambarino que quienes nacieron y se fueron. Por eso, en este día de la amistad y del amor, comparto (gracias a la cortesía y generosidad de mi amigo Julio Solórzano Murga) un par de fotos en blanco y negro sobre la historia de Ambar. Dos fotos que puedan mirar con alegría, sorpresa y hasta acaso mucho amor, en este día tan especial.


Transporte "Mocha"
Pasajeros dentro de la carrocería

domingo, 9 de febrero de 2014

CAMA 14, PISO 4



A pesar de la lastimosa indolencia (virtual y real) de quienes considero mis apreciadas amistades, es reconfortante recibir y agradecer a quienes juzgaron oportuno llamarme o escribir unas palabras generosas. 
Con todo, pensando en esa amable minoría, debo decirles que en lo que respecta a mi convalecencia, me propongo no ser otra cosa que un constante y paciente lector.
Ocurre que aunque las operaciones de hernias son de los más comunes, en mi caso ha sido distinto. Tanto que el mismo cirujano que me operó (dicho sea de paso el más calificado del norte de la región Lima) me dijo enfático: "Me has hecho padecer".
Ingresé, el lunes 3.2.2014 a medía tarde y fui dado de alta el miércoles 5. La programación de mi operación estaba fijada para las cuatro de la tarde, pero de manera abrupta y repentina, fui conducido a las once a la sala de operaciones del Hospital Regional de Huacho. Me regresaron a la cama 14 a las tres de la tarde. Mientras guardaba reposo, luego de la intervención, en la sala de recuperación una voz me pidió flexionar la pierna. Lo hice con facilidad, tanto, que la misma voz agregó enseguida: "Asu".
Compartí la sala con un viejo jornalero huachano (Fortunato Valladares Samanamud) y otro ancashino (Mauro Lizameta). 
Igual que cuando llegué me retiré acompañado por Lizbet.

lunes, 20 de enero de 2014

LA LEYENDA DEL TIEMPO


Depredador implacable: el mismo tiempo que nos da forma es también el tiempo que nos deforma.

Poco a poco. Depredador impecable: con la misma unanimidad generosa con que nos crea nos destruye.
Solo la dicha pasajera que nos procura perdura.


martes, 7 de enero de 2014

AURELIA CABRERA HUAMÁN

(1934-2014)


La tarde del 7.1.2014 al ritmo sonoro y melodioso de una banda de viento, lejos del paraje de Alhuapata, distante de las nubes y las lluvias que en esa época del año humedecen su suelo, Aurelia Cabrera sale de su casa en Huacho rumbo a su morada final.
En hombros de sus hijos varones avanza en la tarde candente. Y allí junto al cortejo familiar van también los comuneros de la comunidad campesina de Lascamayo y los vecinos del barrio de Macnamara.
Madre de siete hijos (dos mujeres y cinco varones). Esposa de Juan Román Solórzano. Hija de  Nazario Cabrera Villanueva, la tía Aurelia fue la más entrañable prima de mi madre en el valle de Ambar.

Tía  Aurelia y familia

Por eso cuando perdimos a mi madre fue ella la única que nos hizo sentir, con su presencia y cariño, que no la habíamos perdido del todo. Y es que ambas, unidas por un culto especial a la memoria de sus padres, prolongaron el afecto que se prodigaron Nazario Cabrera y su primo Augusto Villanueva Marín.
De manera que en sus palabras y través de sus recuerdos Nazario seguía ingresando, dando gritos sobre una mula briosa, a la hacienda Colpa. Y del mismo modo, Augusto, administrador de la hacienda, seguía repitiendo risueño: "Ya está llegando el loco de mi primo".
Y así nos criaron, escuchando hablar a unos abuelos que no escuchamos y ni siquiera vimos pero que, por ellas, aprendimos a querer y respetar. Dos abuelos que vivieron en Cajatambo pero que aprendimos a querer y respetar en Ambar. 
Dos mujeres, Aurelia y Saturnina; dos agricultoras y ganaderas, ambarinas-cajatambinas; dos primas (que se quisieron como hermanas) cuyas vidas desafiaron las agrestes soledades andinas sin jamás olvidar cultivar la gracia y la ternura de celebrar la vida. 


Clemente, Ruben, José 

Mi madre la quería por que en ella veía, más que cualquiera, el temple y el talante de aquel tío que donde quiera que fuera se imponía por su presencia y elocuencia. Una elocuencia que, a pesar del pesar, se dió abasto y solvencia para que a través de la profesora Flor Cabrera, recibiera la tía Aurelia, a nombre de la tierra de su padre, el  vibrante y sentido homenaje final de Cajatambo.



Última visita a Alhuapata: