miércoles, 3 de mayo de 2017

EL PELUQUERO DE LA CALLE BOLIVAR



 
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A mediados de la segunda década del siglo pasado, en una primorosa callecita empedrada del centro urbano de Huacho, abrió sus puertas una peluquería. Una sencilla peluquería de barrio. Una peluquería, con todo, que no escapa incluso a la atención del mismo alcalde de la ciudad. Una peluquería que perdura en la posteridad. Una peluquería, la única, en donde rodaban cabellos y brotaban ideas. Una peluquería, en fin, con un lugar en la ciudad y otro en la historia.
Una peluquería a la que Juan C. Bákula, a la sazón alcalde de Huacho -conforme lo consigna el libro "Luchas sociales en el Perú. Huacho 1916-1917" de Filomeno Zubieta- menciona en agosto de 1916 en carta dirigida al Director de Gobierno poniendo particular énfasis en que "un grupo anarquista se ha establecido en la ciudad y fundado un centro de agitación proletaria que lleva el nombre de `Sindicato de Oficios Varios` y tiene su local en la calle Bolívar, en el establecimiento de peluquería de uno de sus principales afiliados o delegados del Comité Central de Lima".
Por su parte, el autor del libro mencionado precisa: "Todo indica que la labor proselitista ácrata se vió impulsada con la llegada en 1914 de don Teófilo Gonzáles, peluquero ligado a los anarcosindicalistas de Lima". Asimismo, agrega que "en contacto con el sastre Florentino Malásquez  y el intelectual y educador popular don  Aurelio C. Guerrero despliegan acciones que culminaran con la fundación del `Sindicato de Oficios Varios` primera organización de corte anarcosindicalista de Huacho que agrupó a los artesanos: peluqueros, sastres, etc. Este sindicato fundado en 1915 tuvo como primer secretario a don Teófilo Gonzáles".
En la recensión final que sumariza su trayectoria pondera además que Gonzáles "participó activamente en la organización de los jornaleros de La Campiña. Impulsó la conmemoración clasista del Día del Proletariado, 1 de Mayo. Uno de los impulsores y orientadores de la huelga de los jornaleros de 1916, intervino en las negociaciones iniciales hasta su encarcelamiento. Fue constantemente hostilizado por la gendarmería y los grupos de poder, los parroquianos que deseaban ocupar sus servicios corrían igual suerte".

En  conclusión, a tenor de lo citado y documentado, se infiere y colige, que en absoluto resulta exagerado afirmar que el peluquero de la calle Bolívar, Teófilo González Jiménez (natural de Cajatambo) es el líder indiscutible del primer sindicato de la historia de Huacho y a la vez propulsor de la huelga de jornaleros que por primera vez en el Perú planteó el reconocimiento de la jornada de ocho horas de trabajo.
Empero, no menos innegable -a cien años de las épicas jornadas que promovió y lideró- es que, ni en Huacho ni en Cajatambo, se encuentre todavía una calle o plaza que lo recuerde. Sin embargo, que duda cabe, no menos inequívoco es, por eso mismo, el lugar preminente que merece en la historia de Huacho y de Cajatambo.  
 
Teófilo Gonzáles Jiménez (1890-1970)


sábado, 29 de abril de 2017

MACHI



Cuando Cajatambo aun pertenecía al departamento de Ancash,
antes del final de la Primera Guerra Mundial,
vino al mundo Marcelina Rivera Porlles un 26 de abril de 1916.
Hija de Juan Fuentes Rivera, natural de Oyón, y Liboria Porlles,
natural de Cajatambo, la niña Machi se hizo adolescente,
madre y esposa -sucesivamente- en la tierra que la vió nacer.
Docente en sus inicios, pero ante todo mujer tenaz y audaz 
se liberó de la rutina escolar
para, enseguida, regentar el restaurante
más concurrido de la ciudad y el hospedaje más acogedor.
De igual modo producir quesos y manjares,
cultivar hortalizas y tubérculos variados
y ofertar finos ponchos confeccionados con lana de vicuña.

Esposa abnegada, madre amorosa, comerciante rural exitosa;
sin embargo, por amor a su familia, muy a su pesar,
bajo el magnánimo mandato de velar por el porvenir de su prole,
un 13 de febrero de 1964 debió abandonar
el pueblo al que dio vida con su laborioso pundonor.
Sintió de seguro aquel día inexorable morir al partir,
pero acaso también comprendió que así es
y así  tiene que ser la vida: una sucesión de vidas.
Una agonía. Una resignación. Y también una resurrección.
Partió con destino a Huacho, llevándose -que duda cabe- en su mente,
en su corazón y en sus manos a Cajatambo.
Cajatambo inolvidable. Inolvidable Cajatambo.
Eterno Cajatambo como el amor de Machi.



viernes, 28 de abril de 2017

EL ADIÓS







Al llegar la mañana un repentino retortijón la despertó a gritos. Era víspera del Día de la Mujer y era el cáncer en su face mas inexorable. "Ahora sí, prepárense", alcanzó a decirnos, resignada y serena. Enseguida pidió reposar en la cama de su mamá (entonces de 99 años). Tendida en posición fetal -como cuando era niñita- esperó la llegada de la ambulancia. En esa circunstancia, me arrodillé, besé su mano y le agradecí el privilegio de ser su hijo.
Durante el transcurso de la tarde, cuando ingresé a la sala de emergencia una técnica de enfermería lloraba mientras la cuidaba. Sus lágrimas me conmovieron. Cuando me dirigí al médico, me previno que el evento se produciría por la noche. Exactamente a las 9.45 del 7.3.2011 el corazón que mas intensamente había palpitado por mi desde que nací cesó de latir.
Siempre nos dijo que moriría por la misma causa que su padre. Al leer la partida de defunción de mi abuelo corroboré sus palabras: oncología gástrica.
Seis años después, la conmemoración de su partida me halla en Lascamayo (en el fundo que heredó de sus padres). Me acompañan su recuerdo y el último sombrero que usó (un warmi suku cajatambino de cinta negra). También los eucaliptos que sembró y el rumor del río que siempre oyó. En definitiva, hoy más que nunca, a pesar de la nostalgia (o acaso por eso mismo), bajo un sol radiante, descubro que la vida me alumbra y hasta me deslumbra.

martes, 25 de abril de 2017

EN EL NOMBRE DEL PADRE






Fundador de "La Cajatambina" (la marca mas representativa de derivado lácteo de la tierra que lo vió nacer). 
Hijo de Apolonia Camacho y José del Carmen Reyes.
Sobrino de Apolonio, Guido y Pedro Yanac (los legendarios montañistas que conquistaron el Huascarán y el Aconcagua).
Rolando Reyes Camacho, mi padre, está en su día kanan junag. 



Precisamente hoy 25 de abril. Letrado mes en que -como para rendir tributo a la tierra que nos enseño a amar- he tenido la grata emoción de revisar la versión preliminar del libro del cual soy coautor. Y que por si fuera poco, se trata de un libro dedicado a Cajatambo. Libro que será presentado mañana 26 en Huacho, en la sede del Centro Regional Cajatambo.
Quienes tienen el generoso hábito de frecuentar mis textos no ignoran que soy un hombre que escribe para describir. Un hombre cautivado por las aventuras de la memoria y las montañas de su tierra: aquel encanto llamado Cordillera Huayhuash. 
Izco y Pumarinri, la ruta por donde por generaciones -al igual que mi padre- anduvieron los Reyes de Cajatambo, y, que duda cabe, seguirán andando.



Nevado Puscanturpa. Cordillera Huayhuash. Cajatambo.

HUACHO y CAJATAMBO

Huacho


Remoto pueblo de agricultores y pescadores, hoy boyante capital regional, Huacho conserva aun las piedras de su fundación (Bandurria) pero ha olvidado el idioma de sus constructores.
Por otra parte, en las gloriosas y trágicas jornadas de lucha social (que perennizaron los nombres de Irene Salvador y Manuela Chaflojo) en el siglo XX su principal propulsor fue un peluquero, no huachano, de la calle Bolivar.
Incluso el restaurante mas representativo de Huacho, ubicado en la campiña, lleva el nombre de un fundo que se encuentra en Cajatambo.
Y es que el antiguo idioma que hablaron los constructores de Bandurria, es el quechua que perdura en la voz y memoria del pueblo cajatambino.
No menos significativo, aunque ninguna calle o plaza de Huacho lo recuerde, es saber que Teófilo Gonzales Jiménez, cajatambino residente en La Capital de la Hospitalidad, fue quien inspiró y orientó la rebelión de 1916-17

Finalmente, la celebración festiva mas vistosa y elegante que exhibe Huacho cada año durante las fiestas patrias se debe a la comunidad cajatambina, de manera tal que Huacho ha recuperado algo que alguna vez tuvo: una celebración que la una, la reúna y la represente.
Es ese el Huacho que el domingo 23.4.2017, en el marco de la reunión previa a la celebración de las fiestas patronales de la comunidad cajatambina, tuve la gratitud de compartir con Lizbet y Bianca Susanibar, dos mujeres hermosa y genuinamente huachanas, que degustaron sendos mates de Pari (compuesto por cinco tipos de carne) para luego, al acorde de guitarras y mandolinas, bailar jubilosas no pocas canciones entonadas en el mismo quechua que alguna vez se habló también en Huacho.


Cajatambo

martes, 14 de marzo de 2017

LIQUE


Tarde de febrero de 2013, caserío de Tambón (Ambar). Lique -al centro, junto al árbol- canta y baila.












Ingeniero graduado en la desaparecida Unión Sovietica, Enrique Quinteros Cipriano, fue un hombre de extracción autenticamente popular nacido en Ambar.
A su retorno de la URSS regresó no solo con una especialidad laboral sino también con una esposa.
Hijo de campesinos, jamás se apartó de la gente del campo.
Huacho, ciudad capital de la Región Lima, fue su centro de operaciones; desde allí, junto con su esposa Larissa, también ingeniera (originaria de Ucrania) desarrolló labores de asesoría técnica y fueron felices  padres de dos hijas: Kriss y Ambar.
Complacido de llevar uno de los apellidos de más genuina estirpe cajatambina, en más de una ocasión, lo ví alternar junto a los residentes huachanos-cajatambinos durante las celebraciones en tributo a María Magdalena.
Pero fue en el pueblo donde nació, en Ambar, durante las fiestas patronales de 2016, en el mes de agosto, que coincidimos por última vez. Me impresionó verlo delgado y demacrado, pero sobre todo verlo tan entusiasmado y hasta -se diría- tan trágicamente feliz.
A pesar de su singular trayectoria, tanto en Ambar como en Huacho, Lique se empeño siempre en ser un ambarino mas. Ese proceder le procuró tener lo que nunca quiso perder, junto a lo que siempre quiso alcanzar. Eso lo distinguió, pero ante todo, hizo de él un hombre dichoso, que, al fin y al cabo, es el mayor logro al que una persona puede (y debe) aspirar.


AmbarKriss y Larissa





miércoles, 1 de febrero de 2017

BATALLA DE AYACUCHO


















El domingo 18.12.1824 (nueve días después de la batalla final por la Independencia) el capitán del barco inglés -acoderado en el puerto del Callao- Cambridge, Tomas Maling, recibió una carta remitida por el Ministerio de Guerra y Marina del Perú;  uno de cuyos párrafos informa y precisa:"El señor Virrey La Serna y los Generales Canterac y Valdés han sido prisioneros, el primero gravemente herido; habiéndole sucedido el segundo en el mando quien capituló ante el General en Jefe Sucre, dando en consecuencia, orden al gobernador de la plaza del Callao, para que pusiese las fortalezas a la disposición de S.E. el Libertador y a los demás Gefes Españoles de todas partes para que se sometiesen al General en Gefe".
Por su parte, el capellán del Cambridge, Hugh Salvin, anota al día siguiente en su diario: "Las noticias habían llegado a Lima a las cinco de la tarde del sábado y un comerciante inglés residente allí me contó que la alegría de los habitantes era indescriptible, las calles se llenaron instantáneamente de gente, algunos preguntando ansiosamente y otros ansiosamente diseminando noticias. Se podía ver por todos lados a la gente estrechándose las manos, abrazándose y corriendo con frenesí de un lado a otro. El Libertador estaba en ese momento cabalgando fuera de la ciudad y no regresó hasta dos horas más tarde. El tumulto mientras tanto había decrecido en cierto sentido pero a su regreso a la portada del Callao recomenzaron las clamorosas demostraciones de alegría. La multitud se apretujó alrededor de su caballo, tanto que tuvo gran dificultad de abrirse camino y cuando llegó a su hospedaje, ubicado en la gran plaza, las escalinatas fueron instantáneamente cubiertas de gente, y los centinelas tuvieron gran dificultad para contener a la muchedumbre".
El día de Navidad, enviado por el general Bolivar, Bernardo Monteagudo (el abogado argentino que fuera ministro del general San Martín) visita el Cambridge acompañado por dos oficiales españoles. Aquel día el capellán Salvin anota: " Los oficiales del ejército son ambos españoles de nacimiento y nos dieron, con diagramas sobre el papel, explicaciones detalladas sobre lo sucedido en la batalla de Ayacucho".