jueves, 21 de julio de 2016

PRIMER CARRO EN CAJATAMBO

 
Astobamba y Cajatambo, sin carretera 

Aunque a mi mismo me cueste creerlo guardo memoria de algún instante de la ceremonia de inauguración de la carretera Pativilca-Cajatambo el 16.6.1966. Tenia entonces cuatro años y seguro debí ir de manos de mi madre (que siempre recordó las palabras del presidente: "Nunca dirán: Belaunde lo hizo. Siempre dirán: el pueblo lo hizo!"). Tampoco he olvidado el tractor rojo que conducía el tío Germán Quinteros - quien había ganado la licitación para la construcción del tramo final- pues trepado en ella cada mañana, con mis puka botas de jebe, salia de mi casa en Astobamba "para ir a trabajar en la carretera".
"Con amor a mi familia, a mi tierra y a mi patria", con esa emotiva y explicita dedicatoria en 1997 el odontólogo Guillermo Rivera Huacho publicó en Lima un libro que siempre quise encontrar y leer: "Cajatambo, sus fiestas y costumbres" (hasta que por fin llegó a mis manos de mano de mi primo César Cuellar). Testigo presencial de los hechos que cuenta, don Guillermo legó un entrañable testimonio de gratitud a Cajatambo y a su gente. Por eso mismo, al cumplirse el 2016 el cincuenta aniversario de la construcción de la carretera Pativilca-Cajatambo, ninguna ocasión mas propicia para honrar su memoria y compartir un episodio singular de sus recuerdos.

Reunión organizada por el Comité de Damas pro inauguración carretera Pativilca-Cajatambo, presidido por doña Hortensia Reyes Ballardo (1966)


"El 14 de enero de 1966 llegó el primer carro, una camioneta Dodge Pickap al mando de su propietario: Germán Quinteros,  cariñosamente  conocido como el 'Loco Germán'. Aquel día pasando Cañón llega a Tumac, surca los cerros de Palpas y Cajamarquilla, por las zetas que dibuja la carretera hasta el puente inconcluso de Llogchi que apenas quedó  terminada -a cargo de otro contratista- las locas aguas del invierno se llevaron para siempre. El querido 'Loco' al llegar a este lugar lo pasó  por el camino del tractor, ayudado por este, y los trabajadores del puente. 
Avanza veloz con su ágil camioneta, zigzagueando devora curvas, rompiendo el silencio virgen para el rugir de los motores, toma la recta a la altura de Puris, pasa Seguiaragra, Laquiar, Huancal, Siskan, Warnijirka, Astobamba, cruza el pequeño puente de piedra y cal sobre el río formado por el deshielo del nevado Huaylashtokanka.
Cuando los relojes marcaban las diez de la noche el querido 'Loco Germán' hizo su entrada por la calle principal, en medio de eufóricos gritos, aplausos, lágrimas y abrazos. En aquel instante inolvidable el bullicio de algarabía se confundía con el bronco rugir del carro. 
En la lobreguez de la noche invernal, la lluvia arrecia, pero nada detiene el festejo convertido en noche de gloria y felicidad: pues es el justo tributo, en la persona de Germán Quinteros, a todos los que hicieron realidad la ansiada carretera. Así, aquel día memorable, largos y sufridos años de esperanza y espera llegaron a su fin".
 
Vestigios del puente ecuestre y peatonal

 

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