domingo, 9 de julio de 2017

AMIGOS, SIEMPRE AMIGOS

 
 
 
"Mis amigos son mis hermanos"
Compay Segundo
 
César Adrián Orellana Palomino (1952-1996), ex director del desaparecido Banco Industrial del Perú y, luego, asesor principal de la comisión agraria de Congreso Constituyente de 1993, fue no solo mi tocayo sino el más recordado hermano que me regaló la vida.
"No sé que me ven, pero las gordas y las negras apenas me miran desesperan", repetía riendo,  jubiloso y a la vez resignado. Risueño e irreverente fue siempre un huancavelicano orgulloso de su andinidad raigal.
En cierta ocasión, durante su ausencia, debí tomar su lugar en una reunión en que el invitado era el ministro de agricultura ante el Congreso. Al día siguiente mientras revisaba los periódicos en que me miraba con incredulidad, recuerdo sus palabras a través del teléfono: "Oye pendejo, dicen que me estas serruchando el piso". Sorprendido, no dije nada, hasta que volví a escuchar su voz: "Mentira cholo, te felicito".
Cuando salieron publicados mis primeros artículos en los periódicos de circulación nacional, cierto día se acercó a mi escritorio, para decirme las palabras mas desconcertantes de las que guardo memoria: "¡Párate carajo, te voy a felicitar¡". Luego de un efusivo abrazo, terminó por decir, abrumado de emoción: "Alguna vez contaré como comenzaste".
No pudo: un día de mediados de 1996 partió rumbo a Tayacaja (donde su padre era el principal oferente de la fiesta patronal) diciendo: "Vuelvo el lunes". El jueves, apenas descender del avión, en un recodo de la carretera Huancayo-Huancavelica la camioneta que el mismo conducía rodó al abismo.
Siempre que lo recuerdo (máxime si escrito está) tengo la impresión que más que deplorar su ausencia me encargó no dilapidar su legado. Esa sencilla manera de arrebatarle a la mortífera vida su gracia más humana y vital. Pues la suya fue una existencia común hecha de circunstancias fuera de lo común que como nadie supo cultivar y atesorar.
 



jueves, 8 de junio de 2017

TU NOMBRE ESCRITO SOBRE LA NIEVE




Jamás lo olvidaré. Al llegar a la cima rocosa del cerro Huamancalle -que divide los distritos de Ambar y Gorgor-, detuve el caballo, (en realidad, se trataba de una hermosa yegua alazán que me había transportado hasta Cajatambo). Volvía a Lascamayo y fue allí, de regreso hacía Ambar, a casi cinco mil metros de altura, que la belleza de una flor silvestre rodeada por un manto blanco de nieve detuvo mi marcha y capturó mi atención. Deslumbrado por su esplendorosa presencia descabalgué para contemplarla.
Durante un eterno minuto, flor y viajero, nos miramos. Conmovido, antes de reanudar mi camino, escribí sobre la nieve: "María, te amo". Enseguida volví a la montura y me alejé para siempre. Pasó el tiempo, pero jamás olvidé el hallazgo remoto de aquella flor solitaria. Tan presente estuvo siempre que hasta cierto día, veinte años mas tarde, volví a escribir, sobre un papel no menos blanco que la nieve: "Tu nombre escrito en la nieve, arde todavía".



viernes, 2 de junio de 2017

PAULA y JESSY



Al enfermar y ver sumirse en estado de coma profundo a su hija, desesperada, la escritora chilena Isabel Allende escribió un libro que comienza con estas palabras: "Escucha, Paula, voy a contarte una historia, para que cuando despiertes no estes tan perdida". Al final Paula murió sin poder leer el libro más perturbador y conmovedor escrito por su madre:https://docs.google.com/…/d/0Bx9KOHwsQMLgQjF5RWlWWUJsX…/edit
Una pareja de profesores en Cajatambo, Brizeida Hijar y Edwin Chavarria, por su parte, de la manera más repentina, debieron confrontar la extrema angustia de la escritora, cuando Jessy, la mayor de sus hijas, cayó en estado de coma. Fue entonces que en tal trance, instado por su propio padre, escribí un poema dedicado a recordar su historia:http://albumdepalabras.blogspot.pe/2016/12/el-retorno.HTML
 
 


sábado, 27 de mayo de 2017

CAPITANÍA DE LA TARDE

 


"Procesos y visitas de idolatrías. Cajatambo, siglo XVII", del antropólogo francés  Pierre Duviols, constituye, sin duda, el referente documental y bibliográfico fundamental de la historia pre republicana del antiguo partido (denominación colonial de provincia) de Cajatambo. 
Con casi un millar de páginas se trata de una compilación, rigurosa y profusa, de documentos coloniales redactados por religiosos cristianos; convertidos en guardianes y a la vez en peregrinos, encargados de promover y custodiar la conversión de mis remotos paisanos.
En ella, entre otras cosas, se prueba y se demuestra que pese al tiempo transcurrido, el legado incaico no solo perduraba a través de la vigencia predominante del quechua sino también en la fe de sus descendientes. Una practica  que hizo manifiesto aquel conflicto soterrado se reflejó en el hecho de que los finados enterrados -por imposición de los religiosos- en los alrededores de los templos del pueblo eran por la noches exhumados y desaparecidos por sus familiares, para trasladarlos a los machay (cuevas) de los cerros que rodean Cajatambo.
Con todo, pese a la tensión y reticencia, la cría de ganados ovinos y vacunos, se alternó con la cría de llamas y alpacas. Del mismo modo, la domesticación de caballos y burros contribuyó a consolidar la capacidad de transporte de autóctonos y forasteros. En igual forma, junto a la flauta y el tambor, se incorporó el bagaje sonoro del arpa y el violín, para expresar un mismo sentimiento. Así se forjó el Cajatambo andino y a la vez hispano.
Así también surgieron fiestas que al tiempo que conmemoraban a santas y santos cristianos no era menos cierto que implícitamente (expresado en quechua) rendían loa a sus nunca extintas creencias primigenias. Tanto que no es exagerado suponer que las hojas de coca resultan -aún en la actualidad- símbolos no menos reverentes que la hostia consagrada en las ceremonias religiosas cristianas. Incluso, no es especulativo decir, que un mate de Parí  (la comida emblemática del pueblo cajatambino, compuesta por ingredientes de origen tanto andino como hispano) más que un sabor contiene una esencia, que traduce un sentimiento y una fe. Por eso, en lo que no pasa de ser -a la vista-  una exótica comida servida en mate con una piedra candente al centro, para una cajatambina o un cajatambino constituye un exquisita y sensible manifestación sagrada.
De suerte que lo que para otros es una frugal ingestión se transmuta en un acto de culto y comunión. En un rito sagrado. En un tributo a una historia que sigue siempre presente.
Pueblo de ayllus, convertido en pueblo de molde urbano hispano por imposición virreinal (fines de siglo XVI) Cajatambo devino en el pueblo de María Magdalena. Así nació el Cajatambo comunero y ganadero. El Cajatambo agrícola y quechua, junto con el Cajatambo ecuestre y hispano. Ambos, sin embargo, unidos por una misma fe y un mismo sentimiento de gratitud a la tierra que los vió nacer. Un sentimiento que hasta tiene una precisa expresión ancestral: Taytansi mamansinoj markansi kuyansi (Como a nuestro padre o a nuetra madre se quiere a nuestra tierra).
De todas, sin embrago, sin desmedro de otras mas antiguas y oriundas,  ninguna resulta mas visible y representativa manifestación de la armoniosa convivencia de la herencia  andina y la herencia hispana en Cajatambo que la incorporación, en el siglo XX, de la fiesta taurina de la Capitanía de la Tarde.
 
Establecida a dupla durante las fiestas patronales, cada 30 y 31 del mes de Julio, se realizan las corridas de toros cuyos oferentes, previo ágape colectivo de Parí, son el Capitán (ó, en tiempos, más recientes) la Capitana de la Tarde.
Uno de los testimonios impresos mas acuciosos del origen de la Capitanía de la Tarde, es -en la bibliográfica raigal-  un pequeño libro titulado "Cajatambo, sus fiestas y costumbres", escrito, antes de partir hacia la Argentina y al más allá, por  Guillermo Rivera Huacho.
Angustiado acaso por ver que la ausencia se uniera con el olvido, durante su prolongada permanencia en Huacho, el odontólogo cajatambino decidió consignar sus recuerdos y  acoger otros en un texto que permitiera vislumbrar un tiempo pasado que, con toda razón, juzgó justo perennizar. Viajó a Cajatambo en busca de versiones que complementaran la suya, pero apenas al llegar -al ver la construcción del Centro Cívico- quedó impactado por la destrucción de la arquitectura de su nostalgia. A pesar de esos pesares, insuflado de orgullo y resignación, logró plasmar su propósito en un impreso que tiene la forma de un libro y contiene el apasionado rigor de un testamento. 
Según los testimonios orales de los patriarcas a los que recurrió el autor todos coinciden en que las corridas de toros se iniciaron a comienzos del siglo XX como una adición a las celebraciones comunales. Fueron los crianderos no comuneros los que en 1916 organizan la inaugural tarde taurina de los comisarios. Y puesto que todo ganadero que se precie de serlo es también un chalán (testimonio de Melecio Salazar) el ingreso del Comisario Mayor comenzó a caballo.
 
Pero la revelación más significativa de las pesquisas de Guillermo Rivera acontece cuando logra entrevistarse con el primer Capitán de la Tarde que incorporó la presencia de las Damas (que el autor llama Manolas) durante las fiestas patronales de 1937: Víctor Reyes Ballardo. Desde entonces, junto al sombrero ornado, la banda bordada y estandarte, la presencia de las Damas distingue y encarna la prestancia de las celebraciones taurinas del pueblo cajatambino en tributo de Santa María Magdalena.
Las protagonistas de aquella jornada pionera de innovación  y emoción festiva en Cajatambo fueron dos jóvenes, Agustina Quinteros Ballardo y Delia Barboza Fuentes Rivera, cuya gracia y belleza -más allá de sus ausencias- se prolonga año a año en cada celebración, con otros nombres y otros rostros. En cuanto a su origen y significado, fue un sacerdote español, de añeja estirpe sevillana y genuina pasión taurina (habitual concurrente de las celebraciones que organiza la comunidad cajatambina en Huacho), quién describió y definió de manera precisa la presencia de las Damas: "¡Pero hombre, si son las bailaoras del Flamenco!".  
Las fiestas taurinas de Cajatambo del siglo XXI son muy distintas a la del siglo XX. Pese a todo, existe algo absolutamente inalterable: el sabor incólume del Parí  junto con la prestancia coreográfica de la Capitanía de la Tarde. Tanto así que aún mas que la corrida propiamente lo identifica, caracteriza y distingue.
 

 
 
 

jueves, 25 de mayo de 2017

VEINTICINCO FAMILIAS


 
 
En años en que la población andina del Perú constituía el 65 por ciento de un país secularmente rural y quechuahablante, ocurrió en Cajatambo un episodio del que tuve referencia  por parte de mi memoriosa abuelita Digna. Un episodio de desarraigo, de desamparo y también de esperanza. Incluso para corroborar su versión sostuvo que su misma cuñada, esposa de su hermano mayor, era protagonista de aquella historia: "Ella es de Ututo". 
Por coincidencia, en la página cien del libro "Costumbres, cuentos y tradiciones de Cajatambo" de los esposos Matilde Reyes y Celso Ballardo comparezco ante la misma historia. Una historia que aun cuando es historia no merece ser ignorada ni olvidada, pues en definitiva no se trata de otra cosa que de una historia de amor. De amor a un pueblo.    
 
 
Allá por los años de 1930, la hacienda Ututo propiedad de don Francisco Minaya, ubicado dentro de la jurisdicción de la provincia de Oyón, cambió de propietario, el nuevo dueño hizo un despido masivo a la totalidad de su personal.
Esa gente al verse sin trabajo, en un comienzo, pensaron en emigrar a la costa, para acomodarse en alguna hacienda del valle de Huaura, pero por temor al paludismo desistieron de hacer esa aventura, después pensaron en salir hacia Cerro de Pasco a trabajar en los asientos mineros pero al encontrar algunos inconvenientes se desanimaron. Al final se resolvieron y optaron por trasladarse en masa a Cajatambo, tuvieron fe ciega de que ese lugar podría ser la tierra prometida donde les iba ir bien; y no se equivocaron, porque tenían buenas referencias de que en esa ciudad había una familia acaudalada de apellido Reyes, dueña de varias haciendas que podría recibirlos como personal en cualquiera de ellas. Con esa seguridad, en caravana, emprendieron una caminata larga de 60 km por el camino incaico de los Andes, desde Ututo. Veinticinco familias, que en total pasaban de cien personas con todos sus hijos, entraron a Cajatambo por toda la calle central ofreciendo un espectáculo impresionante hasta llegar a la casa de don Teófilo Reyes Quinteros para ofrecerle sus servicios. El referido señor Reyes, llevado por la gran sensibilidad humana que lo caracterizaba, aceptó darles posada a todos. De inmediato hizo instalar varias carpas en su corralón, que era un traspatio amplio de su residencia, que daba a la plaza de Armas. Para afrontar la alimentación de tantos huéspedes mandó preparar los alimentos en grandes pailas y al día siguiente don Teófilo, después de un diálogo con los ututinos, aceptó darles trabajo a todos, de acuerdo a sus aptitudes, en sus diferentes haciendas. La mayor parte se fue para la hacienda ganadera de Pumarinri, Shiri, Puajcancha, Cóndor y Pucapampa. Otros que eran afectos a la agricultura se fueron a las haciendas agrícolas de Mani, Huamanaca y Cunán. De esa manera varios apellidos que no eran conocidos se incorporaron  al ambiente de Cajatambo   y con el transcurso del tiempo fueron acomodándose en diferentes sitios según sus conveniencias pero ya no volvieron más a su lugar de origen.  
 
 
Elisa Ballardo Fuentes Rivera y Teófilo Reyes Quinteros


lunes, 22 de mayo de 2017

LUZMILA y ROBERTO




1944 EN 2013. Apenas abro la puerta lo reconozco: Roberto Vizurraga. Agudo, efusivo y, sobre todo, riguroso, con absoluta franqueza me responde cuando indago como empezó la historia que lo condujo a casarse con la prima de mi padre: "La verdad, ella era mucho lote para mí". Hija mayor de David Reyes Ballardo, ella, Luzmila, se crió con sus abuelos paternos como una hija más. Recién cuando,siendo niña aun, partió rumbo a Lima, su papá y su mamá, Teófilo y Elisa, le dijeron que no lo eran.
 
David (segundo de der. a izq.) con sus padres y hermanos

Los conocía por referencia y fotos, pero ahora tenerlos en mi sala me enternece. Al ver y escuchar a Roberto, tan vital y tan lúcido, pondero su entereza. "Yo soy un lechugón de 84 años", dice complacido, sin duda, de lo que ha vivido y no menos de lo que recuerda.
Ella, Luzmila Reyes Rodríguez, sonrie al escucharnos. Pero de pronto, cuando me oye decir que un día extraje de los archivos del Congreso las intervenciones de su bisabuelo, se conmueve y me abraza.
Enseguida, hablamos de Cajatambo, de sus fiesta principal: "Yo salí de dama en 1944, cuando tenía dieciseís años. Vine de Lima porque mi tío Jorge Ballardo, que era Capitan de la Tarde y a quién yo quería mucho, me lo pidió" "Y ¿cuántas damas eran entonces?" "Dos. La otra dama con quién salí fue Josefina Quinteros".
Luego que se van, vuelvo al archivo virtual para seguirlos viendo. Encuentro una foto que me deslumbra y compruebo porqué Roberto se siente perpetuamente feliz.

 



sábado, 13 de mayo de 2017

AMOR ETERNO





Si existe un amor incondicional, un amor sin limite, que duda cabe ese es el amor de una madre. Un amor sin tregua ni final. Eso lo sabemos todos, o casi todos.
Sin embargo, la primera paradoja de la vida es que los seres que más nos aman, muy a su pesar, son quienes mas hieren cuando parten. Cuando se van sin retorno. Pero ni aun así, el amor de una madre muere. Pues si hay un amor verdaderamente eterno, ese es el amor de nuestras madres.
Un amor que no tiene frontera, que no tiene hora para manifestarse, un amor que es una luz que ni el viento ni la lluvia apaga.
Un amor que ni el tiempo doblega, pues para una madre cualquiera sea la edad de su criatura siempre será su tierna criatura.
Por desgracia, el mismo tiempo que nos da vida y dicha, es el mismo tiempo que nos destruye y nos mata. Solo el amor nos libra de aquella fatalidad.

 
 

 

viernes, 12 de mayo de 2017

ARAYCO

Adolfo Vizurraga (1923-2002) y Adelina Barletti (1938-2017)


"A nombre de mi familia y de mi pueblo, Cajatambo, quiero rendir homenaje a una persona de la que tuve el privilegio de merecer las consideraciones mas afectuosas y de igual modo a la personalidad pública que, de manera inequívoca y por derecho propio, forma parte de la historia de su pueblo". Con estas palabras previas -apenas llegado de Huacho- el 11.5.2017 di lectura de este poema ante el cuerpo yaciente de quien fuera en 1985  la primera autoridad edil de la recién creada provincia de Oyón: Adelina Barletti de Vizurraga.

Hermosa sobre un hermoso caballo,
quienes la vieron, no olvidan que era habitual
verla cabalgar por las calles de la antigua
villa minera de Oyón.


Venía de Arayco.
Arayco ganadero. Arayco pétreo. Arayco solar.
Arayco, refugio insobornable de Adolfo y Adelina.
Inolvidable Arayco.

Dulce flor, risueña amazona, madre, esposa,
pañuelo al viento Adelina volvía.

El tiempo pasa, la vida termina,
los recuerdos quedan, las palabras consuelan,
pero nada de lo que te cuenten sobre caballos
podrá ser tan hermoso como ver a Adelina
volver de Arayco a Oyón.

lunes, 8 de mayo de 2017

LATERO y CHAMUCHO




La guitarra llegó de Europa. En barcos a vela vino de España. Se hizo criolla lo mismo que andina; ayacuchana, arequipeña, ancashina, pero no menos cajatambina.
Ruta de tránsito entre pueblos litorales y rugosos confines serranos y aun amazónicos, Cajatambo devino en encrucijada de viajeros y voces. Pueblo de acordes intensos y vibrantes. Guitarras, mandolinas, bandurrias, violines y arpas convergen en pasajeras moradas que consagran la marcha de su canto fugaz.
Sin embargo, es recién a mediados del siglo pasado cuando las canciones que se entonan en las  serenatas al pie de los balcones y en las huaylashadas callejeras que toman otros rumbos. Cuando,  reproducidos y difundidos en discos de carbón, comienzan a comercializarse lejos del pueblo que evocan. Se trata -conforme lo especifica los apuntes inéditos de Uberdino Salazar Cabanillas que obra en mis archivos- de grabaciones realizadas en la casa discográfica MAG en Lima. Interpretaciones que perennizan los acordes y voces del "Conjunto Cajatambino" dirigido por Teófilo Gonzáles Jiménez y Emiliano Reyes Gamarra. Grupo pionero y fundacional,  integrado además por Aníbal Fuentes Rivera (guitarra), Víctor Gonzáles Castillo (guitarra), José del Carmen Gonzáles Pumajulca (guitarra) y Buenaventura Celada, con el violín.
Teófilo González Jiménez y Emiliano Reyes Gamarra, fueron músicos y también fueron hermanos. Entrañables gaugichas  jaraneros, unidos por la vida y por una pasión común: la música. O simplemente, Latero y Chamucho, virtuosos ejecutantes de la mandolina y la guitarra. Protagonistas y forjadores del sonoro andar del canto cajatambino.
Precisamente, uno de sus principales y primigenios cultores, Teófilo Gonzáles Jiménez, fallece en Lima el 6 de octubre de 1970. Con su desaparición culmina la trayectoria vital de un hombre que fue dos hombres a la vez: el luchador social que dió surgimiento en 1915 al primer sindicato de trabajadores de Huacho y a la vez el inspirado autor de memorables composiciones. Por su parte, Emiliano Reyes Gamarra, alternó su dedicación a la música con las labores de secretario de la municipalidad provincial de Cajatambo.



A finales del siglo XIX, cuando Cajatambo pertenecía al departamento de Ancash, nace Teófilo Gonzáles Jiménez el 6 de febrero de 1890. Emiliano a su vez, huérfano de madre a poco de nacer, es adoptado por la madre del Teófilo. De esta manera, hermanados por la vida y por la música, pronto el silencio de las noches de aquel Cajatambo de techos de roja teja y oscuro ichu, se quebraría con los melodiosos acordes de la a de Latero y la guitarra de su hermano Chamucho
En 1921, en casa de una tía conoce Teófilo a una joven proveniente de Oyón, Inés Castillo Médico, de la que queda prendado apenas verla. Motivado por aquel sentimiento emprende nuevas  canciones y una nueva etapa en su vida: se casa con Inés y se establece en Cajatambo, después de retornar de un periplo que lo condujo a morar por temporadas en Huacho y en Lima.
En 1838, más que por voluntad propia, debido a una afección cardíaca se ve obligado a abandonar la tierra de sus amores. Al irse, parte con su familia y su hijo José del Carmen (fruto de su relación con Mauricia Pumajulca, hija de una familia comunera de Tambo).
Apenas llegado a Huacho, acaso para morigerar el ineludible desarraigo, forma el "Conjunto Cajatambino", integrado por Emilio Requejo (guitarra), Eladio Quinteros (guitarra), Hortencio Escobedo (arpa), en las cuerdas; Inés Castillo de Gonzáles, Cristanta Arredondo de Herbozo y Maura Altamirano, en las voces.
En 1950 Inés y Teófilo realizan su última y definitiva mudanza con destino a Lima.
Pero es en Huacho, futura capital regional, en donde por primera vez a través de las ondas de Radio Record que se propala la música de Cajatambo, vía el programa "La hora folclórica". Para la concreción de aquel hito mediático intervino, nada menos, uno de los artífices de la radiodifusión regional y nacional, que inicio su labor comunicacional en Huacho: Juan Ramírez Lazo. Asimismo fue él quien autorizó la emisión de un programa de música cajatambina y andina a cargo de quien fuera en sus tiempos mozos aguerrido líder anarquista en Huacho y  músico de Cajatambo durante toda su existencia: Teófilo Gonzáles Jiménez. El virtuoso Latero que más canciones dedicó a la tierra en que nació y amó.
Emiliano Reyes junto con su hermano David en una reunión del Centro Juventud  Cajatambo
(segunda fila, cuarto y quinto, de der. a izq.) 1965



PAJARILLO MENSAJERO

Soy pajarillo mensajero
que de lejos he venido
ha pegarme una jarana
con las bellas cajatambinas

Cajatambina la flor de mayo
que diferente te encuentro
se comprende que tus amantes
no te han tenido el cariño mío

Si con venir te he ofendido
paisanita adorada
busca otro quien te quiera
que yo buscaré la mía

Jukta kuyarpish
jukta huayllurpish
mana wambra gongashgaysu




miércoles, 3 de mayo de 2017

EL PELUQUERO DE LA CALLE BOLIVAR



 
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A mediados de la segunda década del siglo pasado, en una primorosa callecita empedrada del centro urbano de Huacho, abrió sus puertas una peluquería. Una sencilla peluquería de barrio. Una peluquería, con todo, que no escapa incluso a la atención del mismo alcalde de la ciudad. Una peluquería que perdura en la posteridad. Una peluquería, la única, en donde rodaban cabellos y brotaban ideas. Una peluquería, en fin, con un lugar en la ciudad y otro en la historia.
Una peluquería a la que Juan C. Bákula, a la sazón alcalde de Huacho -conforme lo consigna el libro "Luchas sociales en el Perú. Huacho 1916-1917" de Filomeno Zubieta- menciona en agosto de 1916 en carta dirigida al Director de Gobierno poniendo particular énfasis en que "un grupo anarquista se ha establecido en la ciudad y fundado un centro de agitación proletaria que lleva el nombre de `Sindicato de Oficios Varios` y tiene su local en la calle Bolívar, en el establecimiento de peluquería de uno de sus principales afiliados o delegados del Comité Central de Lima".
Por su parte, el autor del libro mencionado precisa: "Todo indica que la labor proselitista ácrata se vió impulsada con la llegada en 1914 de don Teófilo Gonzáles, peluquero ligado a los anarcosindicalistas de Lima". Asimismo, agrega que "en contacto con el sastre Florentino Malásquez  y el intelectual y educador popular don  Aurelio C. Guerrero despliegan acciones que culminaran con la fundación del `Sindicato de Oficios Varios` primera organización de corte anarcosindicalista de Huacho que agrupó a los artesanos: peluqueros, sastres, etc. Este sindicato fundado en 1915 tuvo como primer secretario a don Teófilo Gonzáles".
En la recensión final que sumariza su trayectoria pondera además que Gonzáles "participó activamente en la organización de los jornaleros de La Campiña. Impulsó la conmemoración clasista del Día del Proletariado, 1 de Mayo. Uno de los impulsores y orientadores de la huelga de los jornaleros de 1916, intervino en las negociaciones iniciales hasta su encarcelamiento. Fue constantemente hostilizado por la gendarmería y los grupos de poder, los parroquianos que deseaban ocupar sus servicios corrían igual suerte".

En  conclusión, a tenor de lo citado y documentado, se infiere y colige, que en absoluto resulta exagerado afirmar que el peluquero de la calle Bolívar, Teófilo González Jiménez (natural de Cajatambo) es el líder indiscutible del primer sindicato de la historia de Huacho y a la vez propulsor de la huelga de jornaleros que por primera vez en el Perú planteó el reconocimiento de la jornada de ocho horas de trabajo.
Empero, no menos innegable -a cien años de las épicas jornadas que promovió y lideró- es que, ni en Huacho ni en Cajatambo, se encuentre todavía una calle o plaza que lo recuerde. Sin embargo, que duda cabe, no menos inequívoco es, por eso mismo, el lugar preminente que merece en la historia de Huacho y de Cajatambo.  
 
Teófilo Gonzáles Jiménez (1890-1970)


sábado, 29 de abril de 2017

MACHI



Cuando el tronar de los cañones aun retumbaban en Europa, antes del final de la Primera Guerra Mundial, vino al mundo Marcelina Rivera Porlles un 26 de abril de 1916.
Nació en Cajatambo, justo cuando Cajatambo -provincia primigenia que nació con la República- dejó
de pertenecer a Ancash para ser parte del departamento de Lima.
De manera que doña Machi, por singular designio,  es contemporánea del Cajatambo que forma parte de la Región Lima.
Po eso mismo, con más razón, este homenaje es también para Cajatambo.
En particular el libro que lleva su nombre.
Un libro escrito por su hijo y por otros hijos de madres cajatambinas.
Un libro que cuenta su vida y la historia del pueblo en donde refulgió el esplendor de esa vida.
Hija de Juan Fuentes Rivera, natural de Oyón, y Liboria Porlles, fue niña, adolescente,
madre y esposa en la tierra que la vió nacer.
Docente en sus inicios, pero ante todo mujer valiente y decente, se liberó de la rutina escolar
para seguir su propio camino.
Así Cajatambo vió a la esposa del profesor Encarnación Gonzáles regentar el restaurante
más concurrido de la ciudad y el hospedaje más acogedor.
De igual modo ofertar quesos y manjares, además de hortalizas y variados frutos
de la tierra de su tierra.
Finos ponchos confeccionados con lana de vicuña.
Esposa abnegada, madre amorosa, empresaria rural exitosa;
por amor a su familia, muy a su pesar, bajo el magnánimo imperio de velar por el porvenir de su prole, sin embargo, un 13 de febrero de 1964 debió abandonar el pueblo al que dio vida
con su gracia y su laborioso pundonor.
Sintió de seguro aquel día inexorable morir al partir, pero acaso también comprendió que así es
y tiene que ser la vida: una sucesión de vidas.
Una agonía. Una resignación. Y también una resurrección.
Partió con destino a Huacho, llevándose en su mente, en su corazón y en sus manos a Cajatambo.
Cajatambo inolvidable. Inolvidable Cajatambo.
Eterno amor de Machi,
y nuestro !



viernes, 28 de abril de 2017

EL ADIÓS







Al llegar la mañana un repentino retortijón la despertó a gritos. Era víspera del Día de la Mujer y era el cáncer en su face mas inexorable. "Ahora sí, prepárense", alcanzó a decirnos, resignada y serena. Enseguida pidió reposar en la cama de su mamá (entonces de 99 años). Tendida en posición fetal -como cuando era niñita- esperó la llegada de la ambulancia. En esa circunstancia, me arrodillé, besé su mano y le agradecí el privilegio de ser su hijo.
Durante el transcurso de la tarde, cuando ingresé a la sala de emergencia una técnica de enfermería lloraba mientras la cuidaba. Sus lágrimas me conmovieron. Cuando me dirigí al médico, me previno que el evento se produciría por la noche. Exactamente a las 9.45 del 7.3.2011 el corazón que mas intensamente había palpitado por mi desde que nací cesó de latir.
Siempre nos dijo que moriría por la misma causa que su padre. Al leer la partida de defunción de mi abuelo corroboré sus palabras: oncología gástrica.
Seis años después, la conmemoración de su partida me halla en Lascamayo (en el fundo que heredó de sus padres). Me acompañan su recuerdo y el último sombrero que usó (un warmi suku cajatambino de cinta negra). También los eucaliptos que sembró y el rumor del río que siempre oyó. En definitiva, hoy más que nunca, a pesar de la nostalgia (o acaso por eso mismo), bajo un sol radiante, descubro que la vida me alumbra y hasta me deslumbra.

martes, 25 de abril de 2017

EN EL NOMBRE DEL PADRE






Fundador de "La Cajatambina" (la marca mas representativa de derivado lácteo de la tierra que lo vió nacer). 
Hijo de Apolonia Camacho y José del Carmen Reyes.
Sobrino de Apolonio, Guido y Pedro Yanac (los legendarios montañistas que conquistaron el Huascarán y el Aconcagua).
Rolando Reyes Camacho, mi padre, está en su día kanan junag. 



Precisamente hoy 25 de abril. Letrado mes en que -como para rendir tributo a la tierra que nos enseño a amar- he tenido la grata emoción de revisar la versión preliminar del libro del cual soy coautor. Y que por si fuera poco, se trata de un libro dedicado a Cajatambo. Libro que será presentado mañana 26 en Huacho, en la sede del Centro Regional Cajatambo.
Quienes tienen el generoso hábito de frecuentar mis textos no ignoran que soy un hombre que escribe para describir. Un hombre cautivado por las aventuras de la memoria y las montañas de su tierra: aquel encanto llamado Cordillera Huayhuash. 
Izco y Pumarinri, la ruta por donde por generaciones -al igual que mi padre- anduvieron los Reyes de Cajatambo, y, que duda cabe, seguirán andando.



Nevado Puscanturpa. Cordillera Huayhuash. Cajatambo.

HUACHO y CAJATAMBO

Huacho


Remoto pueblo de agricultores y pescadores, hoy boyante capital regional, Huacho conserva aun las piedras de su fundación (Bandurria) pero ha olvidado el idioma de sus constructores.
Por otra parte, en las gloriosas y trágicas jornadas de lucha social (que perennizaron los nombres de Irene Salvador y Manuela Chaflojo) en el siglo XX su principal propulsor fue un peluquero, no huachano, de la calle Bolivar.
Incluso el restaurante mas representativo de Huacho, ubicado en la campiña, lleva el nombre de un fundo que se encuentra en Cajatambo.
Y es que el antiguo idioma que hablaron los constructores de Bandurria, es el quechua que perdura en la voz y memoria del pueblo cajatambino.
No menos significativo, aunque ninguna calle o plaza de Huacho lo recuerde, es saber que Teófilo Gonzales Jiménez, cajatambino residente en La Capital de la Hospitalidad, fue quien inspiró y orientó la rebelión de 1916-17

Finalmente, la celebración festiva mas vistosa y elegante que exhibe Huacho cada año durante las fiestas patrias se debe a la comunidad cajatambina, de manera tal que Huacho ha recuperado algo que alguna vez tuvo: una celebración que la una, la reúna y la represente.
Es ese el Huacho que el domingo 23.4.2017, en el marco de la reunión previa a la celebración de las fiestas patronales de la comunidad cajatambina, tuve la gratitud de compartir con Lizbet y Bianca Susanibar, dos mujeres hermosa y genuinamente huachanas, que degustaron sendos mates de Pari (compuesto por cinco tipos de carne) para luego, al acorde de guitarras y mandolinas, bailar jubilosas no pocas canciones entonadas en el mismo quechua que alguna vez se habló también en Huacho.


Cajatambo

martes, 14 de marzo de 2017

LIQUE


Tarde de febrero de 2013, caserío de Tambón (Ambar). Lique -al centro, junto al árbol- canta y baila.












Ingeniero graduado en la desaparecida Unión Sovietica, Enrique Quinteros Cipriano, fue un hombre de extracción autenticamente popular nacido en Ambar.
A su retorno de la URSS regresó no solo con una especialidad laboral sino también con una esposa.
Hijo de campesinos, jamás se apartó de la gente del campo.
Huacho, ciudad capital de la Región Lima, fue su centro de operaciones; desde allí, junto con su esposa Larissa, también ingeniera (originaria de Ucrania) desarrolló labores de asesoría técnica y fueron felices  padres de dos hijas: Kriss y Ambar.
Complacido de llevar uno de los apellidos de más genuina estirpe cajatambina, en más de una ocasión, lo ví alternar junto a los residentes huachanos-cajatambinos durante las celebraciones en tributo a María Magdalena.
Pero fue en el pueblo donde nació, en Ambar, durante las fiestas patronales de 2016, en el mes de agosto, que coincidimos por última vez. Me impresionó verlo delgado y demacrado, pero sobre todo verlo tan entusiasmado y hasta -se diría- tan trágicamente feliz.
A pesar de su singular trayectoria, tanto en Ambar como en Huacho, Lique se empeño siempre en ser un ambarino mas. Ese proceder le procuró tener lo que nunca quiso perder, junto a lo que siempre quiso alcanzar. Eso lo distinguió, pero ante todo, hizo de él un hombre dichoso, que, al fin y al cabo, es el mayor logro al que una persona puede (y debe) aspirar.


AmbarKriss y Larissa





miércoles, 1 de febrero de 2017

BATALLA DE AYACUCHO


















El domingo 18.12.1824 (nueve días después de la batalla final por la Independencia) el capitán del barco inglés -acoderado en el puerto del Callao- Cambridge, Tomas Maling, recibió una carta remitida por el Ministerio de Guerra y Marina del Perú;  uno de cuyos párrafos informa y precisa:"El señor Virrey La Serna y los Generales Canterac y Valdés han sido prisioneros, el primero gravemente herido; habiéndole sucedido el segundo en el mando quien capituló ante el General en Jefe Sucre, dando en consecuencia, orden al gobernador de la plaza del Callao, para que pusiese las fortalezas a la disposición de S.E. el Libertador y a los demás Gefes Españoles de todas partes para que se sometiesen al General en Gefe".
Por su parte, el capellán del Cambridge, Hugh Salvin, anota al día siguiente en su diario: "Las noticias habían llegado a Lima a las cinco de la tarde del sábado y un comerciante inglés residente allí me contó que la alegría de los habitantes era indescriptible, las calles se llenaron instantáneamente de gente, algunos preguntando ansiosamente y otros ansiosamente diseminando noticias. Se podía ver por todos lados a la gente estrechándose las manos, abrazándose y corriendo con frenesí de un lado a otro. El Libertador estaba en ese momento cabalgando fuera de la ciudad y no regresó hasta dos horas más tarde. El tumulto mientras tanto había decrecido en cierto sentido pero a su regreso a la portada del Callao recomenzaron las clamorosas demostraciones de alegría. La multitud se apretujó alrededor de su caballo, tanto que tuvo gran dificultad de abrirse camino y cuando llegó a su hospedaje, ubicado en la gran plaza, las escalinatas fueron instantáneamente cubiertas de gente, y los centinelas tuvieron gran dificultad para contener a la muchedumbre".
El día de Navidad, enviado por el general Bolivar, Bernardo Monteagudo (el abogado argentino que fuera ministro del general San Martín) visita el Cambridge acompañado por dos oficiales españoles. Aquel día el capellán Salvin anota: " Los oficiales del ejército son ambos españoles de nacimiento y nos dieron, con diagramas sobre el papel, explicaciones detalladas sobre lo sucedido en la batalla de Ayacucho".



sábado, 21 de enero de 2017

UN GRAN PAÍS HECHO POR HOMBRES MUY MEDIOCRES





Cuando en 1967, invitado por la universidad de Harvard, el escritor argentino Jorge Luis Borges (quien fuera bilingue desde la infancia) visito los EEUU; a  su retorno, luego de causar asombro y deslumbrar ante el auditorio ingles de la magna institución  norteamericana, dijo algo que  hoy 21.1.2017 mas que nunca resulta esclarecedor recordar: "Y me encontré con  un gran país hecho por individuos muy mediocres".
Luego de ver, y oir,  que el país que inventó la democracia moderna, entroniza -para los próximos cuatro años- como su principal dirigente a un astuto y cándido niño-hombre, es evidente, que no solo los individuos, sino aun las sociedades que conforman, incurren en garrafales torpezas (Hitler nació también en las urnas) y actos que contradicen su historia.
"Los brutos también necesitan quien los represente", se ufanaba alguna vez una parlamentaria fujimorista. Trump, bajo esa premisa y la legitimidad de su cargo (pese a que la cantidad de sufragios individuales no le favoreció) no es menos meritorio mandatario que su predecesor. Sin embargo, es innegable que con su elección, el pueblo norteamericano, con mas desesperación que esperanza (que explica la apatía de la ceremonia de asunción) ha optado por manifestarse por debajo de su inteligencia y  tradición .
Acaso premunido por aquella certeza, Obama  al despedirse de sus colaboradores, expresó que la democracia no eran los monumentos ni las instituciones sino aquellos que luchan por su existencia y que el desvarío de su sucesor no era otra cosa que una pausa.  Un pedo en el banquete.

lunes, 16 de enero de 2017

ADIÓS CACHORRO


Siempre al frente: Luis Castañeda Castillo (1963-2017)











Una tarde de febrero de 2013, mientras recorría por la carretera el kilómetro que separa Astobamba de Cajatambo, justo antes de cruzar el puente de Shapil, escuché el sonido de un tambor. Enseguida pensé en Ambar y sus tinyas ganaderas. Era tarde de lluvia y carnavales.
Impulsado por mis recuerdos, sentí curiosidad por ver como era la costumbre de la marcación en Cajatambo.
Cuando asomé al corral, no fue poca sorpresa reconocer entre el grupo que chapoteaba y cantaba sobre el barro a mi primo Luis Castañeda Castillo (a quién sus amigos de toda la vida llamaron Cachorro).
Alumno del colegio "Paulino Fuentes Castro", policía y ganadero, Lucho fue un Cajatambino que optó por hacer empresa en la tierra que lo vió nacer. Fue así como a través de la asociación de ganaderos, de la que fuera socio fundador, Cajatambo vió el primer queso pasteurizado de su historia.
Emocionado por la coincidencia -y semejanza con los rodeos de mi infancia- abrazados con Lucho, recuerdo haber cantado, al compás de las guitarras y del tambor, mientras nos dirigíamos rumbo al pueblo por la carretera cubierta de charcos. Fue tanta mi emoción que hasta lloré por el solo gusto de estar allí y poder seguir siendo, más allá de la nostalgia y las ausencias, siempre cajatambino.
Durante las celebraciones de Corpus Cristi de 2016, Teófilo Reyes me dijo un día: "Primo, el Cachorro está en su santo, vamos a visitarlo". Cuando llegamos a su casa en Antay encontramos, nada menos, que a la orquesta del barrio de Tambo. Y allí estaban "Los super brillantes del Ande" y su contratante, Henry Gil Beteta, acompañando a Lucho Castañeda, a sus amigos y a su familia, en su día. Y como no podía ser de otra manera, ebrio de gratitud y afecto, Lucho brindó y bailó.
Un súbito y trágico accidente ocurrido el 14.1.2017 en Cajatambo ha puesto termino, a los 53 años, a la existencia de Lucho; el amable y risueño primo cuyo mayor logro de prosperidad fue la de ser feliz en Cajatambo. Y definitivamente que lo fue. Es ese nuestro consuelo, pero del mismo modo, el mayor de los pesares.



sábado, 14 de enero de 2017

POCO ANTES DE PARTIR


Mónica Pollera López



                                                                     A Mónica, in memoriam

Miro las fotos que compilaste para despedir 2016, las imágenes que elegiste junto a tus seres mas queridos: tu esposo, tu madre, tu padre, tu hermana, tus amigas y tus mascotas.
Leo el minucioso y afectuoso mensaje de gratitud para todos los que aparecen. Entonces, no me cabe ninguna duda: fue tu despedida.
Es decir: de algún modo sabias que te ibas.
Desde entonces, con tu repentina partida, todos los que te conocimos y te quisimos nos quedamos con algo de ti.
Algo que comienza a ser recién en definitiva nuestro sin ti.  
En mi caso, mi gratitud principia con la trémula sonrisa de una niña vuelta adolescente en Ambar un día de fiesta patronal.
De igual modo, me acompaña el grato afecto con que acogiste mi visita a la oficina de la ONG en la que trabajaste en Huacho.
Pero en especial, me emociona evocar en que  junto con tu madre una tarde de 2013 fueron las primeras en visitarme apenas de ser operado de dos hernias.
No menos regocijo me procura tener presente la intensa ternura que te produjo conocer a Lizbet.   
Entonces, al ver tu alegría,  comprendí que mas que amistad era hermandad  lo que albergaban nuestros corazones
Y es por eso que, a pesar de la tristeza y del dolor, nada de lo que nos diste podrá morir.
Y puesto que a través del Facebook  no solo la vida sino también la muerte son diferentes -aunque sigan siendo lo mismo- escribo esta necesaria despedida para tu despedida.
Adiós Moyemi PL, te vas, te vas...sin retorno te vas, pero tu dulzura y tu bondad, nos acompañaran siempre. Pues si de verdad te quisimos, procuraremos ser como fuiste.

 https://www.facebook.com/MoyemiPL/posts/10210296943533309?pnref=story

Mónica y Albina. Hija y madre.

viernes, 13 de enero de 2017

UN LIBRO POR SEMANA


A los catorce años leí "La ciudad y los perros". Treinta años después, a la sombra de una frondosa y generosa ponciana, he leído "Cinco esquinas".
La primera novela de Mario Vargas Llosa llegó a mis manos en la bolsa del mercado que portaba mi madre, y la última, a través de Alfonso Núñez Gamarra, uno de los más acuciosos intelectuales que ostenta Huacho.
Ver reiterada una vieja y anacrónica adicción personal (leer), en estos tiempos de avasallante fascinación virtual, en un joven abogado no puede ser mas esperanzador. Ocurre que Alfonso, lo mismo que en mi caso a su edad (22), considera indigno vivir una semana más sin un libro más.
Aunque a decir verdad si bien "Cinco esquinas" es un libro grato de leer, se trata a todas luces de una obra menor de su autor. El veterano escritor que parece -acaso de manera deliberada- por momentos imitarse, ó, lo que es mas grave, repetirse así mismo.
Sin embargo, pese a aquel casi postrero traspié,  resulta inequívoco que Vargas Llosa es el mayor referente peruano de la cultura universal. Un maestro, aun para quienes sin haberlo leído, no ignoran su presencia y trascendencia.
De manera tal, que, digamos, cuando una muchacha se enamora (como es el caso de  Alezandra) de un muchacho cautivado por voraces lecturas, en realidad -sin saberlo- rinde el mejor de los homenajes a la cultura.
Por eso mismo, agradecidos, también nosotros, Lizbet y yo, a nuestra manera, cual personajes de sus libros, brindamos y celebramos (en un restaurante de 28 de Julio) los ochenta años de aquel escritor cuya obra llegó un día para alimentar mi espíritu en una canasta de junco milenariamente huachano.

 A MITAD DE CAMINO. Tuve reparos en ver y escuchar la entrevista adjunta (realizada cuando Vargas Llosa iba cumplir los cuarenta años).
Sin embargo, las palabras del autor de "Conversación en La Catedral" ("El libro mas ambicioso de todos los que he escrito"), disciplinado y constante, guardan todo lo que aun sin el Premio Nobel, ni cuatro décadas mas de continuidad, harían mas memorable su obra, ni mas actual su testimonio.

viernes, 6 de enero de 2017

HAZAÑA EN EL ACONCAGUA



A mediados del siglo pasado tres hombres oriundos de la provincia mas antigua de la región Lima: Apolonio, Pedro y Guido Yanac, escribieron las paginas mas gloriosas del andinismo peruano y suramericano. Eran hermanos y eran de Cajatambo, pero su gloria pertenece al Perú.
"Los hermanos Yanac nos han dejado una gran herencia tanto como escaladores y como seres humanos. Nos han legado muchas cualidades que debe poseer un montañero y un ser humano: la perseverancia, la humildad, la responsabilidad, la puntualidad, la honradez. etc. son algunos de los rasgos que caracteriza a estos personajes.   A lo largo de mi carrera montañera he ido aplicando estas cualidades que ellos poseían. Y siempre me voy guiando y aprendiendo de las otras personas que me rodean día a día, pues  nunca deja uno de aprender y siempre hay un día para aprender.
Ellos al hacer montañismo en esos tiempos y con los materiales rudimentarios (visto desde el presente, ya que la alta tecnología ha mejorado los equipos de montaña)  lograron alcanzar su objetivo y quizás el gran sueño en ese tiempo,  vencieron al frío y a las malos tempestades del clima. Debió ser increíble!!   Creo que hoy sería una tortura para muchos.  Eso amerita mi admiración absoluta por estos caballeros cajatambinos que se lucieron coronando Huascarán  el pico más alto de Perú y el Aconcagua el techo de América.  Los admiro!!" Flor Cuenca, primera montañista peruana en ascender al Himalaya sin balones de oxigeno.


Después de participar en la primera expedición peruana que alcanzó la cima del Huascarán -la montaña tropical más alta del mundo- el 4.8.1953, los hermanos Yanac iniciaron el ascenso de las principales cumbres de la Cordillera Blanca y de la Cordillera Huayhuash. Así nació el andinismo en el Perú. 
Reconocidos y aclamados, a mediados del primer mes de 1956, comparecieron ante el director y propietario del diario La Prensa, Pedro Beltran Espantoso, quien les propuso patrocinar al ascenso al Aconcagua, la montaña más alta del continente americano, localizado en la frontera de Chile y Argentina.
Asumido el reto, se iniciaron los preparativos de rigor con el acopio de información pertinente y la determinación de batir el récord impuesto por una expedición chilena (cuarenta horas entre el ascenso y el retorno).
Cumplida la fecha programada, apenas venidos de Huaraz, el día 4 de febrero volaron de Lima hacia Tacna vía la empresa peruana de aviación Faucett. Después de ser vitoreados por la población en el estadio de la Ciudad Heróica, el 8 cruzan la frontera y arriban a Santiago de Chile. Enseguida, al día siguiente, vía ferrocarril  se dirigen hacia Mendoza.
El 13 desde Puerto del Inca (Argentina), acogidos y agasajados por el destacamento alta montaña del Ejército, se dirigen al campamento base. Entre sus magros equipos, resalta una ausencia notoria: balones de oxigeno. A los argentinos aquella prescindencia les parece un acto casi suicida.
La madrugada del 14 (Día del Amor y la Amistad) inician el ascenso desafiando la amenaza de las morrenas y la constante presencia de los precipicios. Forman el grupo, además de los Yanac, Teobaldo Sierra y Segundo Villanueva. Asimismo, permanece en las instalaciones del destacamento el reportero Marcelo Diaz Muñiz, destacado por La Prensa.
En trece horas inmersos entre la roca y la nieve, aquel primer día alcanzaron los 5,900 metros del altura. Sin embargo, los rigores de ese primer logro supone el repliegue de Teobaldo y Segundo debido al extremo agotamiento que los agobia.
El 16, día decisivo, despiertan a las 4 am para emprender el ultimo tramo, de más de un  kilómetro de ascensión que los separa de la cumbre del Aconcagua. El grupo se divide: tres hacia la cima (con lo indispensable) y dos de regreso (con los equipos).
Avistados por lo miembros del destacamento militar a las 8 am alcanzan los 6,500 metros de altitud; es entonces cuando comienza la hazaña. En el testimonio que Apolonio -líder del grupo- dicto a su hijo Nabor (y cuya copia obra en mi poder) se lee: "Sus piernas se agarrotaban, sus pulmones jadeaban y la palpitación de sus corazones golpeaban con fuerza sus pechos. La cumbre estaba próxima, a escasos metros, cerca a sus ojos, pero distante a sus posibilidades; para vencerla, comenzaron a arrastrarse y jalarse. Entonces Guido lanzó una arenga: '!Vencemos o morimos!' Apolonio contestó: '!Nuestra misión patriótica es superar el récord de los chilenos!"
Pese a las limitaciones y al sacrificio, con equipos rudimentarios y sin botellas de oxigeno, a la una en punto de la tarde, se logró esta gloriosa (pero casi desconocida) hazaña de la historia del montañismo peruano.
"Llegaron a la cumbre, se abrazaron y lanzaron un viva al Perú, después comenzaron a observar toda la inmensidad del horizonte de la República de Argentina y de Chile, girando en redondo. Luego buscaron el cofre que existe en el lugar,  al encontrarlo en un cuaderno registraron su procedencia y estamparon sus firmas. Para recuerdo dejaron un banderín del Perú y cogieron un par de banderines de otras expediciones. Solo permanecieron quince minutos".
A la cinco de la tarde ingresaron a Puerto del Inca siendo recibido con vivas al Perú por los militares argentinos. Así, con  cuatro horas de diferencia, quedó establecido el récord peruano de aquel día histórico: 15.2.1956
Contra lo previsto, de retorno, en medio de los agasajos argentinos, en la ciudad de Mendoza se encuentran con la ingrata y paradójica circunstancia de que Pedro Beltran, el director de La Prensa, se encontraba preso en la isla de El Frontón y el diario -que debía dar cuenta y promoción de la hazaña- clausurado. Motivo por el cual -salvo algunas fotos- no existen reportes periodísticos, ni crónicas consagratorias.
Con todo, pese al tiempo transcurrido (o por eso mismo), teniendo en consideración los cada vez más notorios logros del andinismo en el mundo, resulta oportuno compartir el testimonio de sus históricos protagonistas, que -en este caso, por doble razón, en mi condición de descendiente y montañero- siento como un ineludible deber compartir.