viernes, 15 de febrero de 2013

LASCAMAYO


“Las  nubes silenciosas se deslizan bajo un espléndido cielo azul. El sol reverbera, cálido y luminoso, sobre la quebrada. Solo el viento emite un suave rumor que desciende desde los eucaliptos mientras miro planear un ave de rapiña y escucho el lejano balido de una oveja.
No ignoro que la impresión que trato de describir aun con no ser la tuya no deja de ser familiar para ti. Mas todavía tratándose de un lugar nada extraño para tus abuelos: Lascamayo.
Y es mas grato decirlo sentado sobre el pasto verde, teniendo como espaldar una piedra inmóvil y amable que conozco desde niño. Pero sin embargo el hombre que desde aquí dirige sus pensamientos hacía ti debe partir para mejor quedarse. Para que estas palabras, igual que mi vida misma, tengan un sentido y un destino.
Por eso ninguna coincidencia es para mí más estimulante que recordar tus palabras apenas nos encontramos: César, somos amigos. Tenemos que conversar. Bueno pues, aquí me tienes, complacido por una certidumbre que convoca mis más profundo fervor y entusiasmo. Mucho más tratándose de ti que eres parte de la tierra a la que también me debo.
Mis vacas me miran mientras escribo, ellas ignoran que no exagero. Pues tengo siempre presente la ocasión en que al reconocer, no sin harta sorpresa, a tu tía Beatriz en una comitiva congregada en el frontis del Congreso para rendir homenaje a un viejo senador, la saludé por primera vez y desde entonces tratar con una de las mujeres mas inteligentes y cosmopolitas que ha dado Ambar ha sido el más grato de mis privilegios. Pero no menos gratitud y, sobre todo, afecto me inspira la gracia audaz y tenaz de una mujer como tu madre, cuya fidelidad a su tierra me conmueve más conforme pasa el tiempo inexorable”

jueves, 7 de febrero de 2013

CAJATAMBO: KAYNOJMI TUSHUNSI / ASÍ BAILAMOS

   
Mirtha Reyes Barboza, es hermana de Pedro, el culto y heroíco médico sanmarquino que fuera, es, y será, siempre, recordado autor de "Cajatambina". Basta  esta foto -tomada en una recepción familiar - para  evidenciar la categórica apostura y prestancia que distingue al huayno cajatambino.

 
Rosalía Hijar Luna, es profesora, reside en Astobamba y labora en la IE 20001, La Torre. Además de la docencia se dedica a la ganadería. Y como genuina cajatambina Nena, como en verdad más se la conoce,  es también una eximia huaylashadora.
Tanto, que un día cualquiera, en que vinieron a visitarla los muchachos (que ya van dejando de serlo) del  grupo Raices Cajatambinas, no dudo en enfundarse la pollera de bayeta que heredó de su abuela y de paso dejar está magnifica y espontanea demostración de como se baila el huayno cajatambino (a pesar de la ostensible inequidad).


Cierto día en una calle de Huacho coincidí con Yuri Ortega y su esposa Pinina. Los salude con la gratitud de haber compartido huaylashadas en las calles de Cajatambo. Por su parte, con el compromiso de ser los padrinos en los carnavales de 2013 me invitaron a concurrir. Les aseguré que allí estaría y esta evidencia audiovisual que para mi sorpresa descubrí así lo prueba.  



Exactamente en el minuto 21:41 aparece, fugaz y deslumbrante. Se llama Gabriela, pero lo importante es verla y descubrir en ella la más cautivante gracia del carnaval cajatambino.

  

miércoles, 6 de febrero de 2013

RETRATO DE FAMILIA



Mi madre nació en Astobamba en 1934. Un día como hoy (6 de febrero), de seguro, entre nubes y cantos. Y aunque fue, y será siempre, para mí, mi madre; un día descubrí que no siempre lo fue. Entonces escribí este poema.


Las sombras cautivan
El silencio cotidiano
Los retratos la pared
Una mujer mi asombro:
Mi madre en una esquina

El espejo impasible
La tarde en su agonía
Me devuelven entonces
La imagen de un hombre solo
Que mira su soledad
En el bruñir de su memoria

Tropel  jubiloso de voces
Orfandad de penas
Sabores colores olores
Inequívoca roja gelatina
Vago fulgor de nostalgia
Cuatro años en Astobamba
Primer acontecimiento social
De mi vida

Mañana sin mañana
El nieto en la escuela
El abuelo en el ataúd
Que mandó traer
Y aun probarse
Tal si fuera una prenda
O un sombrero

Todo esto sucedió aquí
En esta sala colmada de ausencias
En esta sala donde solo el silencio
Perdura implacable

Junto a mustios retratos
Que pueblan sus calladas paredes
Ante una mujer que no conozco:
Mi madre antes de serlo


martes, 5 de febrero de 2013

MUNDO, HIJO DE LUCHO Y EUMELIA





En la  oscura y apacible quietud de la noche,

tan oscura y apacible que aun las estrellas

y la luna parecen dormir cuando despierta,

Raymundo García Alor,

hijo de Lucho y de Eumelia,

coge sobre sus hombros un blanco costalillo

repleto de redondos y olorosos panes,

y  en la noche oscura

camino arriba camina;

las piedras mustias,

las hojas verdes

y el incesante rumor del río

lo acompañan.

En la soledad

de la noche oscura, cuesta arriba

camina Mundo, 

llevando a diario sobre sus hombros

un mundo de aromosas alegrías

que llega en forma de pan

a Jalcán, Arinchay y Lascamayo.

Fué así, de ésta manera, 

con el pasar y pesar del tiempo, 

que Raymundo,

a quién siempre llamaron Mundo,

se convirtió en uno de los más visibles

ganaderos de Ambar,

pero que sin embargo

siempre fue el hombre que jamás olvidó

al niño del blanco costalillo y

sus diarias caminatas hasta el confín

del amanecer.

Así me lo contó,

y así lo recuerdo yo,

evocando con orgullo, ya abuelo,

a mi abuelo que lo felicitaba

por llegar tan temprano.

Y así se los cuento yo

para que sus pasos

sigan andando

todos los caminos 

todos los amaneceres.